Las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Colombia se intensificaron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el fin de la ayuda económica al país suramericano, acusando a su homólogo Gustavo Petro de ser “un líder del narcotráfico” y de no actuar contra la producción de drogas.
En un mensaje publicado en su red Truth Social —que borró y luego volvió a publicar tras escribir “Columbia” en lugar de “Colombia”—, Trump aseguró que Petro “incentiva la producción masiva de drogas” y advirtió que, si el mandatario colombiano no cerraba “los campos de exterminio de inmediato”, lo haría Estados Unidos “no de manera amable”. Ante estas declaraciones, el Gobierno colombiano calificó los señalamientos como una “amenaza directa” a la soberanía nacional y anunció que acudirá a instancias internacionales para defenderla.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia rechazó que Washington utilice la cooperación internacional como “instrumento de injerencia”, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, advirtió que el fin de la ayuda beneficiará a los grupos criminales. Estas tensiones se producen tras la decisión de Estados Unidos, hace 1 mes, de retirar a Colombia de la lista de países que combaten el narcotráfico, pese a ser el mayor productor mundial de cocaína y concentrar 2 tercios de los cultivos globales, según la ONU.
El conflicto diplomático se agrava en medio de la ofensiva militar estadounidense en el Caribe, donde se han realizado al menos 7 bombardeos contra presuntas narcolanchas. En el más reciente, el secretario de Guerra de EUA, Pete Hegseth, informó la muerte de 3 supuestos narcotraficantes vinculados al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Petro respondió acusando a Washington de asesinar a un pescador colombiano identificado como Alejandro Carranza, en un ataque que, según medios locales, se habría producido en aguas de Colombia.

