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EDITORIAL: Un legado que mira al Pacífico

Por Redacción Oct28,2025 #Editorial

El reciente homenaje que la Universidad de Colima (UdeC) rindió al doctor José Ernesto Rangel Delgado, al imponer su nombre a la sala de juntas del Centro Universitario de Investigaciones y Estudios sobre la Cuenca del Pacífico (CUEICP-CEAPEC), es la afirmación de un principio esencial: que el conocimiento, cuando se comparte y trasciende, deja huellas profundas en la vida universitaria y en la construcción del pensamiento regional.

El doctor Rangel no solo fue un académico destacado; fue también un pionero en la comprensión de las dinámicas económicas, sociales y culturales que articulan a México con los países de la Cuenca del Pacífico. Desde la docencia, investigación y gestión, consolidó una visión universitaria que entendió el papel de Colima no como periferia, sino como puente entre naciones y culturas. Esa mirada internacional, sembrada en las aulas y proyectada en congresos y publicaciones, permitió a generaciones de estudiantes situar su formación en un horizonte global.

El reconocimiento encabezado por el Rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño tiene, además, un significado institucional profundo. En el marco de los 85 años de vida de la UdeC, ese acto reafirma el compromiso de valorar a quienes, con su labor cotidiana, dieron forma a su presente y abrieron camino al futuro. Nombrar una sala con el nombre de Ernesto Rangel es perpetuar la memoria de un universitario ejemplar, pero también es recordar que los espacios físicos de la Universidad son, sobre todo, lugares de pensamiento, diálogo y construcción colectiva.

En sus palabras de agradecimiento, el propio homenajeado expresó que una placa “es un recordatorio de todo lo que aún queda por descubrir”. Esa reflexión encierra la esencia del quehacer universitario: la búsqueda incesante del conocimiento, la formación de nuevas generaciones y la creación de comunidades académicas que trascienden el tiempo.

La Universidad de Colima, al honrar a uno de sus más destacados investigadores, rinde tributo a la constancia, al rigor intelectual y al espíritu colaborativo que han sido los pilares de su desarrollo.

De igual manera, hay un mensaje para quienes hoy ocupan sus aulas y laboratorios: el legado de los grandes universitarios no se mide solo en los títulos o publicaciones que dejan, sino en la capacidad de inspirar a otros a continuar la tarea infinita de aprender, enseñar y soñar.

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