Sáb. Dic 6th, 2025

COLUMNA: Pedagogía en voz alta*

Por Redacción Nov18,2025

Educar para discernir: alfabetización mediática y crítica en la formación pedagógica

Por Karla Kral

Como profesora feminista con nacionalidad estadounidense, hay dos tendencias que me preocupan: el auge de la extrema derecha en las Américas y la desinformación -entendida como información falsa creada y diseminada a sabiendas de su inexactitud- promovida en las redes sociales. Puede entenderse la extrema derecha como un movimiento social y político que fomenta el etnonacionalismo, la xenofobia y los valores tradicionales, particularmente en contra del feminismo y los derechos de la comunidad LGBT+.  En este contexto, el papel de los medios de comunicación y de las plataformas digitales es primordial para entender su capacidad de movilización. 

Distintos estudios muestran que organizaciones de la extrema derecha utilizan estrategias deliberadas para captar y radicalizar a los y las jóvenes. Estas estrategias incluyen: la creación de contenidos digitales como memes, humor irónico y videos breves que sirven como puertas de entrada a narrativas más extremas; explicaciones sencillas a problemas complejos y la inversión en influencers, colectivos universitarios y espacios de socialización política que funcionan como canales de reclutamiento indirecto. 

Frente a estas tácticas de captación que actúan precisamente en los entornos digitales donde circula la juventud, la alfabetización mediática, informacional y digital crítica es fundamental en la formación pedagógica: para enseñar a identificar desinformación o discursos manipuladores, pero también para proporcionar al futuro profesorado y profesionales de la educación herramientas que les permitan comprender cómo se generan procesos de radicalización.  Específicamente, la alfabetización mediática, informacional y digital crítica se fundamenta en la capacidad de analizar información, evaluar fuentes, interpretar discursos, comprender la intención comunicativa e identificar sesgos, manipulación y desinformación.

Existen varias iniciativas que promueven la incorporación de la alfabetización mediática, informacional y digital crítica en educación. Por ejemplo, la Unesco ha publicado marcos globales y guías curriculares. De igual manera, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unicef han publicado marcos y manuales sobre el tema.  En esencia, la alfabetización mediática, informacional y digital crítica significa la capacidad para acceder, analizar, evaluar, usar y crear información a través de tecnologías, herramientas de comunicación y redes digitales. Implica el desarrollo continuo de habilidades para la investigación y de expresión necesarios para que las personas sean pensadores críticos, comunicadores reflexivos y eficaces, e integrantes informados y responsables de la sociedad, habilidades vitales para la vida cívica.

En México, si bien la Ley General de Educación Superior no hace mención explícita de la alfabetización mediática, informacional y digital crítica, establece principios, fines y obligaciones institucionales asociadas con elementos centrales de ella: pensamiento crítico, habilidades digitales, uso ético y responsable de la información y capacidad para comprender, analizar y producir contenidos en entornos digitales. 

¿Por qué es importante incorporar este marco en la formación del estudiantado en la Facultad de Pedagogía? Desde el enfoque de la alfabetización mediática, informacional y digital crítica, el estudiantado de Pedagogía podría adquirir habilidades para comprender los procesos contemporáneos de circulación de información, desinformación y discursos polarizantes, así como para diseñar estrategias educativas que fortalezcan la ciudadanía crítica en espacios escolares y comunitarios. También es importante aportar una perspectiva ética y reflexiva sobre el uso de tecnologías en la educación y en la vida pública.

¿Qué actividades pueden implementarse con nuestro estudiantado? Las posibilidades son amplias. Un primer paso consiste en dialogar con el estudiantado para identificar los medios que utilizan para informarse y participar en comunidades digitales. Una actividad formativa es el análisis crítico de una noticia viral o tendencia en redes sociales, solicitando identificar su origen, intención, lenguaje empleado y emociones que busca activar. Otra opción es realizar debates estructurados sobre ética digital, reflexionando sobre temas como el uso de inteligencia artificial generativa en tareas, privacidad, deepfakes y discursos de odio. En asignaturas de investigación educativa, se pueden proponer ejercicios de observación participante en comunidades digitales donde interactúa el alumnado, con el fin de analizar prácticas, normas e interacciones desde una perspectiva pedagógica y sociocultural. 

Educar para discernir significa formar personas capaces de distinguir entre información y propaganda, entre evidencia y opinión, entre participación democrática y manipulación emocional. Esta es una responsabilidad central de la educación superior en un momento histórico en el que la verdad se disputa y la democracia se juega, cada vez más en el espacio digital.

* “Pedagogía en voz alta” es una columna de la Facultad de Pedagogía. La autora es profesora-investigadora de tiempo completo.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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