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COLUMNA: Ciencia y futuro

Por Redacción Nov18,2025

Videojuegos y conducta agresiva en adolescentes

Por Doctora Claudia Verónica Márquez González*

Los videojuegos surgieron hace más de 25 años, primero en formato simple, blanco y negro y con un uso por medio de videoconsolas; luego, para el siglo XXI sus diseños fueron mejorados, más realistas y atractivos, con un uso ampliado gracias al avance tecnológico, la progresiva disponibilidad de dispositivos electrónicos y la amplia posibilidad de conectividad a internet. Actualmente, se han convertido en una de las principales formas de entretenimiento para personas de todas las edades, aunque principalmente para niños y adolescentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que cerca de 3000 millones de personas hacen uso y disfrutan de los videojuegos por medio de consolas, computadoras, tabletas y celulares.

Hoy día, se reconocen posturas encontradas respecto a las repercusiones por el uso de videojuegos. Por un lado, se habla de sus beneficios, como la mejora en la visión y la velocidad para procesar información, así como mayor conciencia y control en la atención. Por otro lado, se sabe de las consecuencias negativas que puede acarrear su uso; por ejemplo, muchas horas de juego conducen al sedentarismo, la obesidad, o al aislamiento social, lo que se traduce en un estilo de vida poco saludable.

Sin negar los beneficios que pueda haber por el uso de videojuegos, este artículo se centra en destacar una de las principales preocupaciones: la relación entre el uso de videojuegos violentos y la manifestación de conductas agresivas en adolescentes, etapa en la que, la popularidad de estos juegos es creciente.

Actualmente, no existe acuerdo entre investigadores sobre el nivel de agresividad que generan los videojuegos, pero se sabe que existen factores personales, familiares y sociales que pueden intervenir o mediar entre sus efectos y la conducta agresiva de los adolescentes. ¿Cómo sucede esto? Para explicarlo, tomaremos como ejemplo el desapego moral, también llamado desconexión moral.

El desapego moral es un proceso mental que separa los estándares morales de un individuo de sus acciones, es decir, se incurre en conductas poco éticas sin sentir culpa. En estudiantes de secundaria y preparatoria, se ha encontrado que mientras mayor sea la exposición a los videojuegos violentos, mayor es su nivel de desconexión moral; también se ha descubierto que la deshumanización es uno de los mecanismos de desconexión moral a través del cual la exposición a videojuegos incrementa la conducta agresiva.

Algo muy pertinente por mencionar es que, algunos estudios han descubierto que las formas de crianza pueden influir en los niveles de desconexión moral; cuando la crianza es permisiva (padres y madres altamente afectivos pero con bajos niveles de control parental, no ponen reglas ni límites) el nivel de desconexión moral es más alto, pero una crianza positiva (padres cálidos, afectuosos, que responden a las necesidades de las y los hijos, establecen reglas y límites claros) puede reducir los niveles de desconexión moral en los adolescentes y como consecuencia, reducir los niveles de agresividad.

Investigaciones actuales reconocen que los jugadores llegan a crear fuertes lazos con los personajes y sus historias, esto junto con la frecuencia y el tiempo de uso de los videojuegos puede generarles una dependencia. Cabe mencionar que en el 2019 la OMS ha incluido la adicción a los videojuegos como parte de los desórdenes mentales.

Como evidencia próxima al contexto de Colima, en un estudio publicado en 2023, se analizó la relación entre el uso de videojuegos con contenido violento durante la pandemia y la conducta agresiva de adolescentes de nivel secundaria. Como conducta agresiva se distinguió entre agresión reactiva (impulsiva, irracional, acalorada) y agresión proactiva (planificada, racional y fría). Los resultados de este estudio informan que los videojuegos con contenido violento Fornite, Free Fire,y Call of Duty se relacionaron con la conducta agresiva; es decir, a mayor exposición en estos juegos, mayor conducta agresiva en los adolescentes. Como se menciona en este estudio, en gran medida, la imposibilidad de salir y convivir en otros espacios durante el periodo de confinamiento por la pandemia dio pie a que se permitiera el libre uso de dispositivos, facilitando así el acceso a los videojuegos.

Sin lugar a duda, la tecnología ofrece amplias posibilidades de aprendizaje, pero también puede ser un distractor para adolescentes al no usar eficientemente su tiempo y para actividades que les conduzcan a un crecimiento personal. Los videojuegos pueden estar relacionados con la conducta agresiva, pero alrededor de esto hay varios factores que deben seguir siendo analizados y discutidos por los diferentes agentes educativos: escuela, familia, Gobierno.

Se recomienda la supervisión en el uso de dispositivos y videojuegos, así como fomentar actividades encaminadas al bienestar de los adolescentes.

El estudio realizado en Colima antes citado puede ser leído en el siguiente enlace: https://revista.infad.eu/index.php/IJODAEP/article/view/2492

*Profesora e investigadora en la Universidad de Colima, en los programas de Licenciatura y Doctorado en Psicología. Líneas de investigación: conducta agresiva, violencia escolar, resiliencia y bienestar psicológico.

Correo-e: cmarquez@ucol.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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