Jue. Mar 5th, 2026

Hiram Ruvalcaba: “Zapotlán y Colima son vasos comunicantes; escribo desde ese puente”

Hiram Ruvalcaba sostiene que hay un corredor cultural que une a Zapotlán con Colima y que se reconoce en las tradiciones, la comida, los modismos, la música y hasta las historias que circulan de boca en boca. (Foto de Arnoldo Delgadillo)

Para Hiram Ruvalcaba, hablar de su literatura es inevitablemente hablar del territorio que la sostiene: Zapotlán el Grande, Jalisco, un valle rodeado de volcanes, historias y heridas que, según él, encuentra un espejo -cercano y doloroso- en la zona norte del estado de Colima.

La frontera entre ambos espacios, dice, es sólo administrativa. La vida, la cultura y la violencia circulan entre ellos con total naturalidad. “Soy de Zapotlán, pero escribo como quien mira también hacia Colima”, me dice al iniciar la conversación. “Porque lo que pasa allá repercute acá, y lo que pasa acá se siente allá. Somos regiones hermanas.”

“Zapotlán y Colima comparten una geografía emocional”, asegura.

“El volcán no entiende de límites estatales. La economía agrícola tampoco. La migración menos. Las historias de violencia, mucho menos”, dijo.

Ruvalcaba sostiene que hay un corredor cultural que une a Zapotlán con Colima y que se reconoce en las tradiciones, la comida, los modismos, la música y hasta las historias que circulan de boca en boca. “Las cocinas se parecen, los pueblos se parecen, hasta los duelos se viven igual. Es un corredor que ha sido olvidado por las instituciones, pero que la gente sostiene todos los días.”

En su libro Los inocentes (Ediciones Era, 2025), esa continuidad territorial aparece de manera natural. “Los cuentos suceden en Jalisco, sí, pero Colima está al alcance de la mano. Basta con avanzar unos kilómetros para que la misma realidad te golpee.”

En algún momento de la entrevista, Hiram reconoce que se siente formado en un espacio híbrido. “Mi vida se divide entre Zapotlán y Colima. Tengo afectos, lecturas, amistades, conversaciones y experiencias en ambos lados. Me nutro de los 2 lugares y creo que en mi escritura está esa mezcla.”

Cuando le pregunto qué significa para él que lectores colimenses encuentren eco en sus cuentos, sonríe: “Me dicen: ‘Parece que escribes de aquí’. Y yo pienso: es que sí escribo de aquí. Lo que pasa es que nuestros territorios son vasos comunicantes.”

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