¿Qué es la diabetes tipo 5?
Doctor Donovan J. Peña Montes*
Habitualmente se conocen dos tipos de diabetes mellitus, la tipo 1 y la tipo 2. Sin embargo, el reconocimiento formal en 2025 de la diabetes tipo 5 por la Federación Internacional de Diabetes abre una ventana de oportunidad para la comprensión y abordaje de las enfermedades metabólicas. El consenso internacional fue publicado en The Lancet Global Health y nos invita a ampliar nuestra perspectiva sobre la diabetes y su relación con la nutrición en etapas tempranas de la vida.
Mientras que tradicionalmente hemos asociado la diabetes con factores como obesidad y el exceso calórico de la diabetes tipo 2, en la diabetes tipo 5 se nos presenta un panorama diferente. Esta forma afecta a personas jóvenes y delgadas con historia de desnutrición desde etapas fetales, infantiles o de la adolescencia. Estos pacientes presentan una capacidad reducida de producir insulina (la hormona que regula la glucosa en la sangre), pero conservan una sensibilidad normal a esta hormona. Su páncreas nunca tuvo la oportunidad de desarrollarse plenamente debido a la carencia crónica de nutrientes esenciales durante períodos críticos del crecimiento y desarrollo de la persona. Las estimaciones globales sugieren que aproximadamente 25 millones de personas estarían viviendo con esta forma de diabetes, concentradas principalmente en países de ingresos bajos y medios. Este número representa una oportunidad significativa para mejorar el diagnóstico, tratamiento y, sobre todo, la prevención.
Comprensión de los mecanismos biológicos
La fisiopatología de la diabetes tipo 5 ilustra la importancia de la nutrición temprana para el desarrollo óptimo de los órganos como el páncreas. La carencia prolongada de aminoácidos esenciales y micronutrientes como zinc y vitaminas del complejo B afecta el desarrollo normal de las células beta pancreáticas, productoras y secretoras de la insulina. Estos nutrientes son cofactores que regulan la expresión de genes relacionados con la producción de insulina.
Los mecanismos involucrados destacan la reducción de la masa de células beta, alteraciones en la función mitocondrial y estrés oxidativo por déficit de antioxidantes. Es importante destacar que estos cambios, cuando ocurren durante períodos críticos del desarrollo, pueden tener efectos duraderos en la capacidad del organismo para mantener niveles saludables de glucosa en la sangre.
El panorama en México: desafíos y oportunidades
México presenta características que hacen particularmente relevante la comprensión de la diabetes tipo 5. Por un lado, la prevalencia nacional de diabetes en adultos alcanza 16.4% según el Atlas de la Diabetes 2025. Por otro, aproximadamente el 10% de la población infantil mexicana menor de 5 años presenta desnutrición crónica, concentrada principalmente en regiones del sur y sureste del país de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, ENSANUT 2023.
Esta situación nos invita a reflexionar sobre la posibilidad de que algunos casos actualmente clasificados como diabetes tipo 2 puedan corresponder a diabetes tipo 5. Comprender mejor esta distinción podría ayudarnos a ofrecer tratamientos más personalizados y efectivos y evitar complicaciones futuras. Adicionalmente, se observa un patrón donde personas que experimentaron desnutrición temprana logran mejorar sus condiciones económicas en la vida adulta y acceden a dietas más abundantes en calorías. Este cambio nutricional, aunque positivo en muchos aspectos, puede presentar desafíos metabólicos para organismos que se desarrollaron en contextos de escasez nutricional.
El reconocimiento de la diabetes tipo 5 ofrece oportunidades para mejorar la atención clínica. Los elementos diagnósticos clave incluyen un índice de masa corporal menor a 18.5 kg/m², azúcar alta (mayor a 126 mg/dL), concentraciones bajas de péptido C, ausencia de autoanticuerpos contra células beta, y ausencia de signos clínicos de resistencia a la insulina.
Estos pacientes se benefician de estrategias que combinen rehabilitación nutricional, aporte adecuado de proteínas y micronutrientes, y tratamiento farmacológico individualizado. Las recomendaciones tradicionales de pérdida de peso, apropiadas para diabetes tipo 2 con obesidad, pueden no ser adecuadas para esta población que pase e diabetes tipo 5.
El consenso internacional sugiere que el manejo óptimo combina insulina en dosis bajas o secretagogos, siempre acompañados de apoyo nutricional. La selección del tratamiento farmacológico debe considerar que algunos medicamentos pueden causar pérdida de peso adicional, lo cual puede no ser deseable en pacientes con bajo peso corporal.
Las niñas y los niños de hoy, la salud de mañana
La diabetes tipo 5 nos ofrece una perspectiva valiosa sobre la importancia de la nutrición temprana. Las niñas y los niños que hoy reciben una nutrición adecuada tienen mayor probabilidad de desarrollar un sistema metabólico robusto que les acompañará a lo largo de su vida.
Esta comprensión amplía nuestras oportunidades para la prevención, sugiriendo que las intervenciones nutricionales en etapas tempranas pueden tener beneficios metabólicos duraderos.
México, con su diversidad regional y sus programas de salud pública, está en una posición favorable para desarrollar estrategias innovadoras en este sentido y reconocer que existe este tipo de diabetes representa un avance significativo en nuestra comprensión de las enfermedades metabólicas. Más allá de ser simplemente una nueva clasificación, nos invita a reflexionar sobre la importancia fundamental de la nutrición temprana y nos ofrece nuevas herramientas para mejorar la prevención, su diagnóstico y su tratamiento.
Las y los niños que hoy reciben una nutrición adecuada están construyendo las bases de su salud metabólica futura. Esta comprensión nos motiva a fortalecer los programas de nutrición infantil, no solo como un imperativo ético, sino como una inversión estratégica en la salud de las generaciones futuras. Tenemos la oportunidad de trabajar en conjunto profesionales de la salud, investigadoras e investigadores, personas tomadoras de decisiones y la sociedad en general para asegurar que cada niño y niña tenga acceso a la nutrición que necesita para desarrollar todo su potencial metabólico.
Las y los niños del pasado ya son las y los adultos del presente y pueden ser los enfermos del futuro. Invirtiendo en la nutrición infantil hoy y en nosotros los adultos (niñas y niños del pasado), construimos una sociedad más saludable para todas y todos.
Para ampliar la información puede consultarse el artículo en el siguiente enlace: https://doi.org/10.1016/S2214-109X(25)00263-3
*Investigador postdoctorante en el Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Colima.
Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

