Entre la transdisciplinariedad y complejidad en enfermería
Por Doctor Guillermo Silva Magaña*
Hace algunos años, para ser más concretos en 1993 inicié los estudios en la licenciatura en enfermería, las experiencias vitales me llevaron a trabajar y estudiar de manera simultánea, a medida que estudiaba, surgieron muchas preguntas, que en su momento no fueron resueltas, y vale la pena mencionar algunas, ¿cómo proporcionar un cuidado psicológico a una mujer que ha sufrido una mastectomía? ¿Qué cuidados le debo de proporcionar a aquellas mujeres y hombres que han sufrido la amputación de alguno de sus miembros?
Ante interrogantes no resueltas en su momento, eran claros los cuidados generales o bien específicos, desde la estructura biológica, en esta, proporcionamos atención a los pacientes, no obstante, observo hacía falta algo más, así, la experiencia clínica y la necesidad de cumplir con el rol proveer y estudiar, ingresé a la maestría en psicología, buscando encontrar respuestas a aquello que como enfermero me había planteado hacía unos años.
Eureka!, pude subsanar de manera parcial esa laguna de conocimiento y entendimiento en el otro. Continué mi vida laboral, observé que a las instituciones en las que ofrecía mis servicios, no les interesaba enfermeros que estuvieran un pensamiento crítico sobre los fenómenos que se presentan en nuestra práctica, “eso”, se limitaban a contratar enfermeros que “sacaran el trabajo”.
Los pacientes eran y son vistos como una carga laboral, en donde se aplican indicadores laborales bajo una normatividad institucional simulando la calidad de la atención; así, con la necesidad de llevar sustento al hogar, necesitaba trabajar, requerían enfermeros con especialidad; decidí por la especialidad en enfermería quirúrgica, me abrió las puertas a las instituciones a las que en este momento dependo me dieron un trabajo permanente; el crecimiento profesional y la experiencia clínica iban haciendo en mí, estar más sensible a identificar y proporcionar el cuidado enfermero en las estructuras que demandará el paciente, cuidados generales o especializados, (biológica, psicológica y contexto social) lo que se conoce como transdisciplinariedad.
Con este espíritu aventurero y ávido de conocimiento, a través de la fundación Índex, que se encuentra en Granada, España, ingresé al doctorado en Enfermería y Cultura de los Cuidados, convencido estaba, pero las autoridades en su momento no, quizás por el pensamiento hegemónico de otras disciplinas han tenido sobre enfermería.
La academia desarrollada entre Alicante y Granada, los límites de tiempo y espacio, marcarían los terrenos de conocimiento en los que podía manejar, por un lado, el haber recibido información de mi disciplina incipiente, y aun con lagunas de conocimiento que limitan la comprensión de nuestros pacientes…personas que sienten, viven, y que no son seres aislados de la realidad social, epidemiológica, antropológica, etnológica, cultural y psicológica; la tradición positivista refleja que la práctica enfermera en la clínica concibe al mundo con una visión reduccionista, atomista y antropocéntrica, lo que obliga a replantear y reconocer que otorgamos cuidados a personas.
Así pues, la manera en que entendemos el mundo, el cuerpo, la salud y la enfermedad, cambia de una población a otra, de un grupo humano a otro, es decir, de una cultura a otra. Bien, para poder entendernos con personas a quienes les proveemos cuidados, es necesario establecer puentes de comprensión y respeto, mediante canales de comunicación que permitan escuchar y entender al otro y de que ese otro también nos pueda escuchar y comprender con respecto a los valores, conceptos, percepciones y propuestas para mejorar. De esta manera respetamos los derechos culturales de cada persona, y se favorece el desarrollo de vínculos entre las partes.
Ahora bien, ¿qué es el cuidado?
Dada la complejidad de la formación universitaria en general, de la enfermería en particular y de los procesos que en ella se construyen, como el “cuidado”. Entendido a la vez como un proceso complejo, mismo que desde un punto de vista filosófico e ideológico, el cuidado es una forma de expresión del hombre, una forma para entrar en el mundo del otro y relacionarse con él. Debería decirse que el cuidado muestra como los “Yo” de los hombres y sus cuerpos entran en el mundo, pues la apertura en el mundo refleja el cuidado que se proporciona y cómo se proporciona, más que la relación que se entreteje con determinadas actividades.
Conclusión
La visión del Cuidado y en concreto de la enfermería, se pretende reintegrar al hombre, entre los otros seres naturales para distinguirlo y no para reducirlo, unirlo, no fragmentarlo; por mucho tiempo hemos visto desde afuera a nuestros pacientes, reduciéndolos a una unidad simple (biologicista) sin atrevernos a transgredir esa otra parte oculta que los integran desde sus diferentes estructuras, biológicas, psicológicas, sociales, espirituales, antropológicas, entre otras, y que obligan a que se proporcione un cuidado holístico, ir más allá de la alternativa ordinaria.
Algunas ideas del presente documento, fueron publicadas en el artículo: “Representación del significado del proceso de atención de enfermería en estudiantes de enfermería”, en la revista, Ciencia Latina: https://ciencialatina.org/index.php/cienciala/article/view/1883
*Profesor e investigador de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Colima
Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

