Dom. Mar 15th, 2026

COLUMNA: Ciencia y futuro

Por Redacción Feb20,2026

Arquitectura saludable: un reto para el diseño

Por Doctor Gabriel Ángel Rosete Lima

La arquitectura, a lo largo de la historia, ha respondido a tres grandes condicionantes: el momento histórico, la posición geográfica y los recursos técnicos disponibles. Estos factores han marcado estilos, tendencias y movimientos que hoy reconocemos como parte del patrimonio cultural de la humanidad. Sin embargo, en pleno 2026, el diseño arquitectónico enfrenta un desafío distinto: pensar en la salud de quienes habitan los espacios.

Una tendencia más, siendo el tema que nos permitimos poner en la mesa el día de hoy, se trata de la Arquitectura Saludable. En este momento, tú, como lector te preguntarás: ¿acaso la arquitectura se puede enfermar?, ¿la arquitectura puede enfermar a las personas?, ¿mi vivienda se encuentra en las condiciones propias para vivir en ella?, ¿este es un discurso más solo para distraer mi atención de las cosas importantes?, ¿por qué es importante? Y una larga, pero, muy larga lista de cuestionamientos más.

Efectivamente, de estas y otras múltiples preguntas, nos hemos preocupado desde hace algunos años y hemos encontrado diferentes respuestas y planteamientos que abordaremos brevemente más adelante. Pero, es interesante mencionar que, por cada respuesta encontrada a un planteamiento, múltiples preguntas adicionales surgen a cada momento, creando un árbol de posibilidades.

Este es el vivir de un investigador, este es el sentir de una persona inquieta y apasionada por entender y explicar lo que sucede en el ámbito de su especialidad. Probablemente tú seas un personaje con este tipo de interés y curiosidad, probablemente tú, en un futuro, te encuentres investigando y respondiendo esas preguntas que en este momento a nosotros nos toca plantear.

No basta con colocar una ventana en cualquier muro. Se necesita saber cuánta ventilación requiere un espacio, qué técnicas de iluminación son más adecuadas, cómo influyen la orientación de la habitación, la edad de los habitantes, sus condiciones físicas o incluso el tipo de decoración. Cada detalle puede marcar la diferencia entre un entorno que favorece la salud y otro que la deteriora.

Factores invisibles que determinan el bienestar: La vida cotidiana está marcada por ciclos naturales: el día y la noche, la humedad, la temperatura, el ruido. Estos elementos, que parecen simples, tienen un impacto directo en el organismo. La arquitectura saludable los reconoce y los integra en el diseño.

Un ejemplo revelador es la iluminación: diversos estudios han demostrado que una iluminación inadecuada puede relacionarse con más de 160 enfermedades comunes, además de otras más complejas que requieren atención especializada. Desde la desorientación y la falta de concentración hasta ciertos tipos de cáncer, la luz natural o artificial se convierte en un factor decisivo para la salud.

La arquitectura saludable, entonces, no se limita a la estética ni a la funcionalidad. Es una disciplina que busca armonizar los espacios con los ritmos biológicos de las personas, reduciendo riesgos y promoviendo bienestar.

Hablar de arquitectura saludable es hablar de responsabilidad social. Los arquitectos y diseñadores tienen en sus manos la posibilidad de crear ambientes que favorezcan el buen funcionamiento del cuerpo humano. Esto implica un cambio de paradigma: dejar de pensar únicamente en la belleza o en la eficiencia energética y comenzar a diseñar con base en la biología, la ergonomía y la psicología ambiental.

La vivienda, la oficina, la escuela o el hospital no son solo espacios físicos; son escenarios donde transcurre la vida. Si estos lugares están diseñados con criterios saludables, se convierten en espacios aliados de la salud pública. Si no lo están, pueden transformarse en factores de riesgo silenciosos.

El camino hacia la arquitectura saludable está lleno de preguntas. Cada respuesta abre nuevas interrogantes, generando un árbol de posibilidades que impulsa la investigación. Este es el trabajo cotidiano de quienes se dedican a estudiar la relación entre diseño y salud: observar, cuestionar, experimentar y proponer soluciones.

La inquietud científica se convierte en motor de innovación. Y la ciudadanía, al conocer estos avances, puede exigir espacios más dignos y saludables. La divulgación es clave: no se trata de un tema exclusivo de especialistas, sino de un asunto que afecta a todos.

La arquitectura saludable es un tema complejo y serio. Tradicionalmente, cuando pensamos en salud, lo asociamos con médicos, medicinas y hospitales. Pocas veces consideramos que el diseño arquitectónico puede ser una herramienta poderosa para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.

Crear ambientes que favorezcan la salud no es un lujo, es una necesidad. La arquitectura saludable nos invita a reflexionar sobre el impacto de los espacios en nuestro bienestar y a reconocer que el diseño puede ser tan importante como cualquier tratamiento médico.

Para acceder a más información sobre el tema del presente texto, puede consultarse el siguiente enlace: https://www2.uadec.mx/pub/DIP/Libros/IluminacionArquitectonicaCircadianaDomotizada.pdf

*Profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Colima.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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