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COLUMNA: Ciencia y futuro

Por Redacción Feb25,2026

El interés en Japón: desarrollo y sociedad

Por María Elena Romero*

En 1995 visité Japón por primera vez. Mi tesis de licenciatura trató el tema de la industrialización en Hong Kong, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. En el proceso de investigación encontré que Japón fue un actor fundamental en el desarrollo de esos países. La oportunidad de visitar esa nación me explicó, a través de la observación, el por qué cultura e historia son pilares para fortalecer la identidad nacional de un país y crear un modelo de desarrollo que impulse rápidamente a un país. Así lo hizo Japón.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón vivió una de las transformaciones económicas más notables del siglo XX. En pocas décadas pasó de ser un país devastado por el conflicto a convertirse en una potencia industrial y tecnológica. Tan sólo en 1954, Japón se incorporó al Plan Colombo e inició el pago por reparaciones de guerra a naciones del sureste asiático. Creó una estrategia para vincular todo su territorio con créditos del Banco Mundial que aprovechó para reconstruir ferrocarriles y construir el famoso tren bala o shinkansen. Apoyó fuertemente a la educación, la innovación científica, la infraestructura y una cultura laboral basada en la disciplina, la cooperación y la mejora continua.

Empresas japonesas han marcado estándares internacionales en calidad y eficiencia, influyendo en los modelos de producción de otros países, con paradigmas como el modelo Toyota, el justo a tiempo, el Kaisen. Además, el país ha sido pionero en el desarrollo de tecnologías orientadas a la automatización y la inteligencia artificial, especialmente para responder a las necesidades de su población envejecida, uno de los problemas actuales que enfrenta ese país.

Parte del éxito económico japonés está estrechamente relacionado con su cultura y sus valores sociales. La educación ocupa un lugar central en la sociedad japonesa, fomentando desde edades tempranas el respeto, la responsabilidad colectiva y el esfuerzo constante. Asimismo, el fuerte sentido de pertenencia y compromiso con la comunidad ha permitido mantener altos niveles de orden, seguridad y cohesión social.

Conocer Japón también implica acercarse a su rica tradición cultural, que combina prácticas milenarias con expresiones contemporáneas. Esa convivencia entre lo tradicional y lo moderno es uno de los rasgos más distintivos del país y ha despertado el interés de personas investigadoras, estudiantes y turistas de todo el mundo.

No obstante, Japón enfrenta serios problemas sociales que desafían su estabilidad futura. Uno de los más importantes es el envejecimiento acelerado de la población. Japón tiene una de las tasas de natalidad más bajas del Mundo, lo que ha provocado una disminución de la población activa y un aumento en la demanda de servicios de salud y atención para personas mayores. Asimismo, su compromiso y costumbres laborales -como llevar el trabajo a los fines de semana, no dejar el sitio laboral antes que la persona con jefatura se retire, etcétera-  han generado consecuencias negativas, como el estrés extremo, el agotamiento y, en casos extremos, el karōshi, que se refiere a la muerte por exceso de trabajo.

Otro problema que Japón enfrenta es el desafío vinculado a la desigualdad de género. A pesar de los avances en educación, las mujeres siguen teniendo menor representación en puestos directivos y enfrentan obstáculos para conciliar la vida familiar con el desarrollo profesional. Esos problemas reflejan tensiones entre las tradiciones sociales y las demandas de una sociedad moderna. Hoy, a pesar de tener una primera ministra, Sanae Takaichi, en su gabinete, apenas otras dos mujeres ocupan puestos importantes.

Conocer a Japón es importante para quienes estudiamos las relaciones transpacíficas y para quienes desean conocer de historia y cultura en Asia. Ese país ofrece valiosas lecciones sobre las posibilidades y límites del desarrollo económico. Su experiencia demuestra que el crecimiento material no garantiza automáticamente el bienestar social pleno.

Además, Japón es un actor clave en la economía global y en la cooperación internacional. Comprender su realidad interna ayuda a interpretar mejor su papel en el escenario mundial y a fortalecer el diálogo intercultural. Para estudiantes e investigadoras e investigadores, Japón representa un caso de estudio fundamental para analizar temas como la innovación tecnológica, el envejecimiento poblacional y la transformación social. Aprender de su capacidad, así como de sus desafíos permite ampliar la comprensión del Mundo contemporáneo y reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos construir en el futuro.

Para más informes sobre el tema del presente texto, puede consultarse el siguiente enlace: https://mexicoylacuencadelpacifico.cucsh.udg.mx/index.php/mc/article/view/506

*Profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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