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Por Víctor Gil Castañeda
(Séptima parte y última)
Otro personaje de esta mitología, Xan, en el libro Popol Vuh de los mayas quichés, se le menciona como un mosquito o “Jején” que fue enviado como espía y mensajero por los hermanos gemelos Hun Ahpú e Ixbalanqué, para que con su picadura descubriera los nombres de todos los sangrientos Señores o Demonios de Xibalbá, la región del inframundo. La picadura de este mosquito es muy irritante y dolorosa. [1]
Alfredo Chavero y otros investigadores agregan que Xan era un perro, en sustitución del Techichi azteca, que fue a morder a los doce demonios de Xibalbá, el inframundo maya, para que sus nombres fueran conocidos por los hermanos gemelos, Hun Ahpú e Ixbalanqué, quienes cobraron venganza por la muerte que aquellos habían dado a su padre y su tío. [2]
Por su parte, Xbaquiyalo fue la primera mujer del famoso Jugador de Pelota, Hun Hunahpú, con quien tuvo dos hijos; Hun Batz y Hun Choven. El papá fue asesinado junto con su hermano por los Señores o Demonios de Xibalbá. Posteriormente sus dos hijos gemelos, a quienes tuvo con su segunda esposa, Xquic, vengarían su muerte. Estos gemelos convirtieron en monos a sus primeros hermanos porque se habían vuelto soberbios y los maltrataron en su infancia, como indicamos líneas atrás. [3]
Dice Macarena López que la Serpiente de Agua aparece muchas veces en cerámica, usualmente dentro del simbolismo del llamado “mundo acuático”. En escultura aparece frecuentemente en la vestimenta ritual de gobernantes y nobles, en conexión con ritos de fin de período. Como vemos, uno de sus atributos es llevar un lirio acuático junto a un pez que come esa flor, y esa misma representación aparece en el tocado de Yaxuun B’ahlam IV, indicando así, la personificación de Jun Witz’ Naah Kan, un ser asociado al inframundo debido a sus atributos acuáticos. Es posible que el otro personaje que tiene Yaxuun B’ahlam IV en su tocado represente a Yax Chiit, pero esto deberá contrastarse a futuro con un estudio iconográfico completo de ese ser. En síntesis, el análisis del Escalón 7 de la Escalera Jeroglífica 2, indica que el ser que está personificando Yaxuun B’ahlam IV, Yax Chiit Jun Witz’ Naah Kan –que podría traducirse como “Primero…Uno Rocío Primera Serpiente”–, está asociado al inframundo, al mundo acuático, al sacrificio humano, al Juego de Pelota y probablemente a la guerra, considerando su uso como apelativo de Yaxuun B’ahlam III –el abuelo de Yaxuun B’ahlam IV–, en un contexto bélico. También es posible que se asocie con rituales de eventos míticos.[4]
Citando al escritor Alfonso Reyes con su texto Introducción: poesía indígena, agrega el Doctor Patrick Johansson que los gigantes, hijos de Wukub Kaquix y Kab Rakan; los “Espíritus de la Desaparición”, locución eufemística que refiere a los Dioses de la Muerte, moradores del Xibalbá, las “congregaciones de energías vitales, rayos y truenos”, son: Kakuljá Huracán, Chipi Kakuljá y Raxá Kakuljá. Al fin, vencidos por los Magos Luminosos todos los Demonios Sombríos, vencidas las Tinieblas, se descubre al Rey de los Cereales: el Maíz, que incorporado en la carne viva, hace al hombre, al agrícola, al maya-quiché, contrapuesto al bárbaro y selvático. La luz sucede a las tinieblas, la agricultura se impone a la recolección y a la cacería. El maíz se vuelve la carne del hombre…Los abuelos: Ixpiyacoc y Xmukané, han engendrado a Hun Huanahpú y a Wukub Hunahpú. El primogénito, a su vez, procrea con “una vaga diosa” (Ixbaquiyalo) a dos artistas: Hun Batz y Hun Chouen. En el Juego de Pelota, parangón de la vida y de la muerte, las Divinidades de la Desaparición”, Huan Kamé y Wukub Kamé, se ven “descalificados”. Hun Hunahpú se une a la “Virgen-Sangre”, Xquic, quien da a luz a Hunahpú e Ixbalanqué, “los nuevos magos, brujo y brujito”, quienes transforman a sus hermanos artistas en monos…El Dios Wukub Kaquix “7-Guacamaya”, divinidad que aspiraba a ser el Sol, es derrotado por Hunahpú e Ixbalanqué, después de lo cual vencen a: Zipacná y Kab Rakán, el Pez-Tierra y el Titán-Terremoto…Al igual que Hun Hunahpú y Wukub Hunahpú, quienes fueron vencidos por los dioses del Xibalbá, Hunahpú e Ixbalanqué juegan a la pelota con los dioses del infierno y los vencen, propiciando asimismo el “retorno de la Desaparición a la Vida”.[5]
Juego de Pelota entre los olmecas.
Al hablar de los olmecas, Enrique Vela dice que se trata de una de las sociedades complejas más antiguas del área mesoamericana. De hecho, debido a su gran antigüedad –su desarrollo pleno tuvo lugar entre 1200 y 400 a.C.– se desconoce la identidad étnica de sus integrantes, el idioma específico que hablaban (aunque se ha propuesto que era uno de la familia mixe-zoque) y por lo tanto la manera en que se referían a sí mismos también se desconoce. El término olmeca fue acuñado por los arqueólogos en el siglo XX para referirse a los característicos vestigios de esta cultura. Si algo distingue a la sociedad olmeca es su gran complejidad, patente no sólo en sus extraordinarias creaciones culturales –como cabezas colosales, altares y objetos en jade– sino en su capacidad de trascender su ámbito originario y convertirse en la primera cultura propiamente mesoamericana.
Aunque es frecuente que –debido a las numerosas características de los olmecas que permanecieron entre los grupos mesoamericanos de épocas posteriores– se le considere la “cultura madre”, lo cierto es que sus logros deben ser vistos como consecuencia de los desarrollos de sociedades previas. Sea como fuere, los olmecas tienen un lugar especial en la historia mesoamericana, y su organización política y su cosmovisión alcanzaron una complejidad sin paralelo hasta entonces. De esa complejidad surgieron varias de las pautas culturales que en adelante y hasta la Conquista Española caracterizarían al conjunto de las sociedades prehispánicas, entre ellas: la construcción de edificios ceremoniales situados de acuerdo a planes bien definidos; una estructura social capaz de organizar la realización de esas y otras obras públicas; el desarrollo de un estilo artístico claramente reconocible, en su mayor parte asociado a monumentos y objetos cuyo fin era la legitimación del grupo dirigente; la realización de rituales complejos como el del Juego de Pelota, y el desarrollo de sistemas calendáricos y de escritura.[6]
En el video-documental titulado Mesoamérica, convivencia entre dioses y hombres, aparece el escritor Carlos Fuentes como narrador. Hay opiniones de; arqueólogos, antropólogos e historiadores. El guión y dirección son de Héctor Tajonar. Carlos Fuentes habla de la riqueza astronómica y la ciencia en la elaboración de sus calendarios. Tenían grandes conocimientos matemáticos. Se encontraron más de 1500 canchas de Juego de Pelota en toda Mesoamérica. Un deporte sagrado asociado con el sacrificio. Había un desconocimiento de la rueda y los aparatos tecnológicos, que contrastaba con su gran desarrollo intelectual o cosmogónico. Las bellas artes en general están impregnadas de una compleja simbología que no ha sido fácil desentrañar. Las primeras manifestaciones artísticas datan de 10 mil años a.C. tal y como se aprecia en las pinturas rupestres encontradas en Baja California Sur, declaradas por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. Luego, 4 mil años a.C. nacieron las primeras civilizaciones indígenas sedentarias que cultivaron y domesticaron; el maíz, el aguacate, la calabaza y el frijol. Luego, 2 mil años a.C. se funda el llamado Periodo Preclásico de las culturas mesoamericanas, con nuevas formas de organización social y la alfarería. [7]
Carlos Fuentes habla de las cabezas monumentales de los olmecas, con 50 toneladas de peso cada una. La más perfecta es la Cabeza 4 de San Lorenzo, con una serena sensualidad y vigorosas facciones ligadas a la sabiduría. Son 13 rostros de altas personalidades de la civilización olmeca. Su influencia fue notoria desde Guatemala (Sudamérica) hasta el altiplano central de México. El ocaso, el fin de la civilización olmeca ocurrió entre los años 300 a.C y 200 d.C.
Carlos Fuentes habla del origen de sus dioses y la religión politeísta. Indica que Huehueteotl es el Dios del Fuego o el Dios Viejo, que apareció en el siglo III a.C. en Cuicuilco. Es el mismo dios que aparece en Teotihuacán y en la cerámica del Golfo de México. Hay otra imagen de él esculpida por los aztecas en el siglo XV d.C. Respecto al Dios de la Lluvia agrega que entre la primera escultura y la última, transcurrieron 1700 años. Lo mismo ocurrió con todos los llamados dioses de la lluvia; Tlaloc (entre los aztecas), Chaac (entre los mayas), Cocijo (entre los zapotecas y mixtecas de Oaxaca). Acerca de la deidad denominada El Jaguar, explica que es la esencia metafísica que guía a las culturas del Sureste de México. Ocupa un lugar privilegiado en la iconografía de la cultura olmeca. El Jaguar se extenderá como animal sagrado hasta la cultura azteca, muchos siglos después. Respecto a la deidad conocida como La Serpiente, indica que es otra deidad muy venerada. Este bífido es representado en bellas esculturas de la comunidad de La Venta y su figura se extenderá hasta La Serpiente Emplumada de los aztecas (Quetzalcóatl) y entre los mayas, donde fue llamada Kukulkán. Cuando Carlos Fuentes habla de El Dragón, comenta que es otra deidad representativa de los olmecas. Una figura emblemática compuesta de otros animales como; caimán, águila, jaguar, serpiente y algunos rasgos humanos. Está relacionado con la fertilidad de la tierra, el maíz, las nubes, el agua, el fuego y el poder de los gobernantes. Para Carlos Fuentes, el ser sobrenatural llamado El Chamán, es una figura antropomorfa que se presenta con frecuencia en el arte olmeca. Es decir, el hombre como soberano Chamán-Sacerdote. [8]
En el video-documental titulado El Alma de México 01. Amanecer en Mesoamérica el narrador y escritor Carlos Fuentes dice que la cultura mexicana nació hace más de tres mil años. Como todas las civilizaciones antiguas, la mesoamericana se enfrentó al desafío de las fuerzas naturales y convirtió en manifestaciones de sus dioses a muchos de sus elementos. Surgieron entonces las expresiones artísticas de una misteriosa cultura que conocemos con el nombre de olmeca, una de las culturas fundacionales de Mesoamérica. El legado artístico y cultural de los olmecas dejó una huella imborrable en todos los pueblos prehispánicos.[9]
Juego de pelota entre los tarascos o purépechas.
Al hablar de la cultura indígena del Occidente de Michoacán, citan el caso de una región conocida como Loma Alta, que tuvo su apogeo entre el año 150 y 350 d.C. donde encontraron una numerosa cerámica relacionada con el contexto funerario, con formas “animadas”, antropomorfas, zoomorfas, diversos motivos geométricos, varios pájaros y serpientes acuáticas, caimanes y lagartos. Vestigios relacionados con la fertilidad y el cultivo, así como con el mundo de los muertos y el inframundo. Esto remite a un antiguo culto a la Diosa Xaratanga, la de mayor importancia en el panteón tarasco o purépecha. Era la Diosa Madre, la Diosa de la Tierra, de la Luna, Diosa Creadora de los mantenimientos; del maíz, del frijol, el chile, además de estar asociada al culto de los difuntos. Esta deidad, Xaratanga, se encontró en las veneraciones del Clásico Tardío, encontrado en la Isla Guadalupe, una antigua región funeraria y centro ceremonial. Allí encontraron los arqueólogos numerosos entierros, un temazcal y lo que pudo haber sido una cancha para el Juego de Pelota: elementos relacionados con el culto a esta diosa.[10]
Juego de Pelota y más diversiones en otras civilizaciones indígenas.
Otros juegos de simple esparcimiento y sana competencia deportiva fueron: “La escaramuza del zacate”, “Juego de los lechuzazos”, “Los voladores”, “Bolitas chichinadas” (una especie de canicas), “El palo encebado”, “Juego de aspas”, “Juego del tapuuh” (otro Juego de Pelota entre los zapotecas, pero con bola blanda), “Juego del talaatchi” (otro Juego de Pelota pero con bola maciza), “Carreras de velocidad a pie” (entre los juchitecos), “Juego de los papalotes” (se permite tumbar el artefacto del adversario), “Juego del palo” (de carácter militar, se jugaba entre dos bandos de 200 personas), “Juego de las danzas de Palenke” (para la diversión de niños y adolescentes), “Juego de la lucha cuerpo a cuerpo” (entre los olmecas servía para adquirir destreza física), “Juego de las escaramuzas de los Xipemen y Tototectin”, “Juego de la persecución del Tezompacqui”, “Juego del empapelamiento”, “Juego de la conducción de la serpiente de fuego”, entre otros. [11]
Bibliografía general utilizada
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__BRANIFF CORNEJO, Beatriz. (Coordinadora). (2004). Introducción a la arqueología del Occidente de México. Colección Orígenes de México. México: UdeC, CONACULTA e INAH, 542 pp.
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__GENDROP, Paul. (2001). Diccionario de arquitectura mesoamericana. 1ª. reimpresión. Colaboradores: Alfredo Barrera Vázquez, Linda Manzanilla, Beatriz de la Fuente, Alfredo López Austin, Sara Giamburno y otros. México: Editorial Trillas. Versión en PDF, 243 pp.
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[1] Popol Vuh, p. 195.
[2] RIVA PALACIOS, D. Vicente. (1987). (Director General). México a través de los siglos. Historia general y completa del desenvolvimiento social, político, religioso, militar, artístico, científico y literario de México desde la antigüedad más remota hasta la época actual. Tomo Primero. 23ª. edición. Colaboradores; Alfredo Chavero, D. Juan de Dios Arias, José María Vigil y D. Julio Zárate. México: Editorial Cumbre, p.308.
[3] Popol Vuh, ps. 62 y 195.
[4] LÓPEZ OLIVA, Macarena S. (2015). “Las personificaciones de dioses y seres sobrenaturales de Yaxchilán”. En: Revista Española de Antropología Americana. Vol. 45. Núm. 2. ISSN: 0556-6533. Doctorado en Historia y Arqueología Universidad Complutense de Madrid, ps. 317 y 318.
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[5] JOHANSSON KERAUDREN, Patrick. (2024). “La Biblia India del Popol Vuh o Libro del Consejo”. En: Alfonso Reyes y el mundo indígena. Contrapuntos y arpegios literarios. México: Instituto Politécnico Nacional (IPN), ps.174-176.
[6] VELA, Enrique. (14 de marzo del 2025). “Olmeca. Culturas prehispánicas”. En: Arqueología Mexicana. Especial No.34. Culturas prehispánicas de México. Obtenido de la página electrónica:
https://arqueologiamexicana.mx/indice-tematico/olmeca
[7] FUENTES, Carlos. (Conductor y narrador); TAJONAR, Héctor (Guión y dirección) y otros. Mesoamérica, convivencia entre dioses y hombres. Video documental con duración de 48 minutos y 11 segundos. México: Imágenes y apoyos del INAH, UNAM, Televisa, Canal 11, Museo Británico, Fomento Cultural Banamex, Estado Mayor Presidencial, Gobierno de la Ciudad de México, Instituto Michoacano de Cultura, Instituto Smithsioniano de Washington, CONACULTA y otros. Tomas aéreas proporcionadas por el Grupo Modelo. Personalidades citadas en el documental; Salvador Toscano, Paul Betshaim, José Melgar, Beatriz de la Fuente, Miguel Covarrubias, Rubén Bonifaz Nuño, etc.
[8] Obtenido de la Red Mundial en https://www.youtube.com/watch?v=egYNy_IjATw
[9] FUENTES, Carlos (Narrador); TAJONAR, Héctor (Guión y dirección); VÁZQUEZ, Jorge (Realización) y otros. (28 de abril del 2015). El Alma de México 01. Amanecer en Mesoamérica. Duración de 55 minutos y 9 segundos. México: Imágenes y apoyos del INAH, UNAM, Televisa, Canal 11, Museo Británico, Fomento Cultural Banamex, Estado Mayor Presidencial, Gobierno de la Ciudad de México, Instituto Michoacano de Cultura, Instituto Smithsioniano de Washington, CONACULTA, INBA y otros. Tomas aéreas proporcionadas por el Grupo Modelo. Obtenido de la página electrónica:
[10] BRANIFF CORNEJO, Beatriz. (Coordinadora). (2004). Introducción a la arqueología del Occidente de México. Colección Orígenes de México. México: UdeC, CONACULTA e INAH, ps.448-450.
[11] TIJERINA SÁNCHEZ, Luis Juan y TIJERINA SÁNCHEZ, Jorge Alberto. (1998). Obra citada. Ibidem.

