Vie. Mar 27th, 2026

COLUMNA: Viernes de branding, marketing, publicidad y relaciones públicas con perspectiva de género*

Por Redacción Mar27,2026 #Opinión

Vacaciones de primavera desde un enfoque del Brand Experience para atraer turismo con identidad, inclusión y sostenibilidad

Por Jorge Ricardo Vásquez Sánchez

Las vacaciones de primavera representan una oportunidad estratégica para los destinos, las personas y empresas prestadoras de servicios y las marcas vinculadas al turismo, porque en dos semanas pueden activarse decisiones de viaje, consumo y recomendación que impactan de manera directa en la economía local, nacional e incluso internacional. En este periodo, el Brand Experience adquiere un valor especial, ya que no se trata únicamente de atraer visitantes, sino de diseñar vivencias memorables que conecten con las personas desde la emoción, la comodidad, la identidad del destino y el respeto por su entorno. Cuando una experiencia turística está bien pensada, no solo se disfruta: se recuerda, se recomienda y se repite.

Pensar el turismo desde el Brand Experience implica comprender que cada punto de contacto construye percepción, desde el momento en que una persona busca información sobre un destino, compara opciones de hospedaje o revisa recomendaciones en redes sociales, comienza una relación con la marca turística. Esa relación se fortalece o se debilita en detalles aparentemente simples: la claridad del mensaje publicitario, la amabilidad en la atención, la facilidad para reservar, la limpieza del espacio, la accesibilidad, la seguridad y la coherencia entre lo prometido y lo recibido, debido a que en el turismo, la experiencia no inicia al llegar; empieza mucho antes, en la forma en que se comunica la propuesta.

Las vacaciones de primavera también son una invitación a mirar el turismo local con otros ojos, ya que muchas veces se piensa que viajar implica necesariamente recorrer largas distancias, pero hay una riqueza enorme en los destinos cercanos, en los corredores gastronómicos, culturales, naturales y comunitarios que forman parte de la vida cotidiana de cada región. Las campañas publicitarias bien diseñadas pueden contribuir a revalorar ese patrimonio, siempre que lo hagan desde un enfoque respetuoso, incluyente y auténtico. Promover el turismo local no solo dinamiza la economía, también fortalece el sentido de pertenencia y visibiliza el trabajo de prestadoras y prestadores de servicios, artesanas, artesanos, cocineras, cocineros y comunidades anfitrionas.

En este sentido, el consumo responsable y sostenible debe ocupar un lugar central, por lo que, viajar de manera consciente significa elegir alojamientos que cuidan el agua y la energía, consumir productos locales, respetar los espacios naturales, no sobrecargar la infraestructura y valorar las prácticas culturales del lugar visitado. Las campañas turísticas que comunican estos principios no solo educan a las personas viajeras, sino que posicionan a los destinos como espacios comprometidos con el bienestar colectivo. La sostenibilidad, cuando se integra a la experiencia de marca, deja de ser un discurso decorativo y se convierte en una práctica concreta que agrega valor.

Las marcas turísticas, los gobiernos locales y las empresas de servicios tienen aquí una responsabilidad compartida, no basta con promocionar playas, pueblos, museos o rutas gastronómicas; es necesario diseñar campañas que orienten el comportamiento de quienes visitan, para que su presencia sea positiva y respetuosa. La publicidad, en este contexto, no debe limitarse a seducir – como decimos en publicidad al momento de la persuasión –, sino también a educar. Puede invitar a consumir de forma responsable, a elegir experiencias que beneficien a las comunidades anfitrionas y a comprender que el turismo sostenible no significa sacrificar placer, sino viajar con mayor conciencia.

El lenguaje incluyente no sexista también es fundamental en estas campañas, ya que al hablar de “viajeras y viajeros”, “personas turistas”, “comunidades anfitrionas” o “prestadoras y prestadores de servicios” no es una cuestión menor; es una forma de reconocer y visibilizar que el turismo está hecho por personas diversas y para personas diversas. Cuando la comunicación excluye o reproduce estereotipos, limita su alcance y debilita su capacidad de conexión. En cambio, un lenguaje cuidado, respetuoso y plural fortalece la credibilidad de la marca turística y construye una experiencia más abierta y acogedora.

Las relaciones públicas, por su parte, cumplen un papel decisivo en la creación de confianza, por ello, las campañas de vacaciones de primavera necesitan vocerías sólidas, alianzas con medios, colaboración con comunidades locales y estrategias que generen reputación positiva. No se trata solo de difundir información, sino de construir relaciones duraderas entre el destino y sus públicos. Cuando una campaña turística escucha, responde y se adapta a las necesidades de las personas viajeras, la experiencia se vuelve más humana y efectiva.

La temporada de primavera también permite innovar en la forma de comunicar debido a que los contenidos digitales, las rutas interactivas, los mapas turísticos, los recorridos virtuales y las recomendaciones personalizadas pueden enriquecer la experiencia antes, durante y después del viaje. Sin embargo, estas herramientas deben estar al servicio de la accesibilidad y no de la saturación. El objetivo no es generar ruido, sino facilitar decisiones informadas y acompañar a las personas en su recorrido.

En última instancia, las vacaciones de primavera ofrecen una ventana privilegiada para que el turismo se piense como una experiencia de marca integral, donde convergen hospitalidad, identidad, sostenibilidad y comunicación responsable. Si las campañas publicitarias se diseñan desde la inclusión, el respeto cultural y el consumo responsable, entonces no solo atraerán visitantes, sino que contribuirán a una convivencia más equilibrada entre quienes llegan y quienes habitan los destinos.

*Esta columna es desarrollada por integrantes del UCOL-CA59 La mercadotecnia y su relación con las ciencias sociales, adscrito a la Facultad de Mercadotecnia de la Universidad de Colima.

**PTC – Facultad de Mercadotecnia – SNII 1

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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