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EDITORIAL: Suicidio, la prevención

PorRedacción

Sep 11, 2023

En la sociedad actual enfrentamos una triste realidad: el incremento de casos de suicidio entre nuestros jóvenes. Cada vida perdida es una pérdida irremplazable para nuestras familias, comunidades y el Mundo. Como responsables de informar y educar, en la Universidad de Colima es nuestro deber abordar ese tema con urgencia y responsablidad. La juventud es una etapa crucial en la vida, llena de desafíos y oportunidades. Sin embargo, también es un período en el que las presiones, las expectativas y las luchas internas pueden ser abrumadoras.

En estos tiempos de cambio rápido y constante, es vital que como sociedad demos pasos decisivos para proteger a nuestros jóvenes. Primero y, ante todo, debemos fomentar una cultura de apertura y comprensión en hogares y escuelas. La comunicación abierta entre padres, maestros y estudiantes es esencial para detectar señales de angustia o desesperación. Debemos alentar a nuestros jóvenes a hablar sobre sus sentimientos y preocupaciones sin temor al juicio.

La educación sobre la salud mental también debe ocupar un lugar central en nuestras instituciones educativas. Los estudiantes deben ser conscientes de los recursos disponibles y saber dónde buscar ayuda si la necesitan. Además, los profesionales de la salud mental deben estar fácilmente accesibles para brindar apoyo y orientación cuando sea necesario.

La prevención del suicidio juvenil no es solo responsabilidad de las familias y las escuelas, sino de toda la sociedad. Los medios de comunicación, las redes sociales y la cultura popular tienen un papel significativo en la formación de la percepción que los jóvenes tienen de sí mismos y del mundo que los rodea. Es imperativo que esos actores promuevan mensajes positivos y realistas, y eviten la vanalización del sufrimiento y la autodestrucción.

La prevención del suicidio juvenil es un llamado a la acción que no podemos ignorar. Debemos trabajar juntos como sociedad para crear un ambiente en el que nuestros jóvenes se sientan amados, apoyados y esperanzados en un futuro mejor. Cada vida joven perdida es una tragedia que podemos y debemos prevenir.

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