Por José Luis Negrete Ávalos
La forma en que las fechas resaltan y la importancia de estas, dependen en gran medida de los hechos históricos que surgieron en ellas, con un efecto cotidiano y de naturalidad prevista en los procesos educativos, en la conciencia cívica de las naciones, aparecen las circunstancias y eventos que confirman, inciden, o afectan en algún momento el desarrollo de las mismas.
Puesto que en ese reconocimiento de los instantes y acontecimientos como conjunto, entre los errores, los aprendizajes, la intención de mejora continua en el acontecer, en ocasiones las fechas que sostienen a esos eventos en particular encuentran una forma de irrumpir.
Un ejemplo de fecha trascendente es el 1 de septiembre bajo el contexto de novedad en la construcción del Poder judicial, resultado del proceso electoral previsto para este objetivo. El pasado 2 de junio de 2025, que determinó a los nuevos integrantes de este poder, en particular quienes conforman la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que ostentan el cargo como ejercicio de la elección señalada.
La pregunta que surge en el contexto de esta nueva etapa para el poder judicial se encuentra en ¿Cuál será la efectividad en la tarea a desempeñar para la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)?
Teniendo como base este cuestionamiento y la respuesta que puede surgir en primera instancia puede entenderse como la intención o el objetivo para la mejora de la hipertensión de justicia, mediante la cual pueda determinarse la posibilidad de la efectividad en la resolución casos qué requieren un debido proceso de análisis, de reflexión y posterior resolución favoreciendo el objetivo indicado.
Detallando que antes de asumir oficialmente la renovación de este espacio tan importante las partes integrantes tuvieron la oportunidad de capacitarse en los entornos en los cuales deberán desempeñarse en los próximos años.
Que la búsqueda de esa impartición de Justicia estará sujeta al desarrollo del tiempo, pero también existe el riesgo del estancamiento, o del análisis superficial por la premura de los tiempos y procesos que ya se encuentran dispuestos para la resolución y desahogo de cada asunto, la complicación de la acumulación de la tarea judicial será, un reto en la cual deberá ponerse plena atención.
Para favorecer no la velocidad, no el cumplimiento tenue, sino más bien la comprobación de la posibilidad que el cuestionamiento resalta sobre la efectividad en la impartición de justicia de este nuevo poder judicial.
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