Por José Luis Larios García*
En el 2001, conocí a un personaje imponente que llegó en el preciso momento de mi vida. Una persona con mirada frágil, paciente, pero rígido en su convicción. Soñó, descubrió e interpretó el pasado de los documentos virreinales. Es el doctor José Miguel Romero de Solís, un genio en las letras, investigador emérito y fundador del Archivo Histórico del Municipio de Colima, quien llegó en 1968 desde Sevilla, España para quedarse en nuestro estado.
Él y un grupo de intrépidos aventureros profesionales, a principios de los años ochenta del siglo XX, colocaron las primeras cajas de cartón Ag12 y anaquelería para acomodar todos los legajos que se encontraban en malas condiciones y sin ningún orden de clasificación archivística.
En 1993, el Archivo adquiere la autonomía del H. Ayuntamiento de Colima, con personalidad jurídica y patrimonio, primero en la república mexicana, un gran logro para el desarrollo de esta institución. Con la nueva imagen de la “Casa del Archivo” —como se le designa popularmente— se convirtió en un espacio libre de expresión, donde las letras se escuchan y se leen a diario en uno de los recintos más representativo del quehacer histórico del estado.
José Miguel Romero de Solís, siempre anheló desde que fundó la Casa del Archivo, que los vecinos de Colima tuvieran un espacio cultural para observar exposiciones de arte, presentaciones de libros, seminarios, coloquios, visitas guiadas, conferencias, eventos culturales, entre otros.
Sí, ha pasado mucho tiempo desde que Romero de Solís me invitó junto con otros alumnos, que podíamos ser partícipes en un proyecto institucional a través del Fondo Ramón Álvarez Buylla de Aldana para organizar el Fondo Balbino Dávalos, donado en el 2001 por su nieta Yvonne Sánchez de Armella.
Fuimos varios compañeros de clase de la asignatura Sociedad Mexicana, impartida por Romero de Solís en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima, con el fin de acomodar cartas, diplomas, reconocimientos, anecdotarios, sonetos, fotos, recorte de periódico, artículos y revistas del poeta y diplomático colimense.
El legado de José Miguel Romero de Solís fue muy importante en la archivística y como investigador. Estudió Humanidades clásicas en la Universidad Pontificia de Comillas, (Santander, España), licenciado en teología e historia de la iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana (Roma, Italia), realizó un diplomado en archivística, diplomática y paleografía por el Archivo Secreto Vaticano y doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de Michoacán. Fue acreedor de permios y distinciones como la medalla “Rey Coliman”, máximo reconocimiento que otorga el estado de Colima. Autor de numerosos libros de la historia de Colima y su región.
Logró recrea un espacio como si fuera una capsula del tiempo que se detienen entre los papeles antiguos. En el Archivo se ubica la memoria de las instituciones y pobladores de la Villa de Colima de hace 500 años. Al interior, hallarás una riqueza de datos en espera de ser explorados por los usuarios que buscan redescubrir el pasado histórico.
En el acervo encontrarás lo más valioso que tenemos de registros, cartas, testamentos, venta de esclavos, limpieza de sangre, juicios verbales, actas de Cabildo, oficios de autoridades, venta de esclavos, escribanos públicos, padrones, actas del registro civil, asuntos del mercado público, mapas, planos, minutas, registro de fierros, entre otros asuntos. Los expedientes están custodiados por los archivistas, guardianes de la memoria documental del municipio.
El 8 de febrero, el Archivo cumplió 32 años como un organismo garante de la información pública, dedicado a la conservación, administración y rescate del patrimonio documental. Gran número de personas han recorrido los rincones de la “Casa del Archivo”, así como lo soñó alguna vez el Dr. José Miguel; entre trabajadores, investigadores, prestadores de servicio, practicantes, profesionistas, becarios y público en general, han sido parte de esta magnífica obra.
Gracias José Miguel Romero de Solís, “constructor de sueños, formador y maestro de generaciones” (Frase de Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez).
Descanse en paz
*Investigador del Archivo Histórico del Municipio de Colima
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