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COLUMNA: Ciencia y futuro

Por Redacción Oct29,2025

La comunicación asertiva: una mirada desde la psicología y la filosofía

Por Doctor César Augusto García Avitia*

¿Se puede hablar con firmeza sin herir a los demás? ¿Es posible defender nuestros derechos sin atropellar los de otras personas? La respuesta está en la comunicación asertiva, una habilidad interpersonal que ha cobrado gran relevancia tanto en la psicología como en la ética. Hablar de forma asertiva no es simplemente “decir lo que se piensa”, sino hacerlo con respeto, responsabilidad y prudencia.

Esta forma de comunicarse representa una práctica ética en la vida cotidiana, y sustentar esta afirmación llevó a su servidor a escribir el texto “Ethics, decision-making, and assertive communication” (“Ética, toma de decisiones y comunicación asertiva”), capítulo que forma parte del libro Assertiveness in the context of human rights, ethics, and classical virtues (Asertividad en el contexto de los derechos humanos, la ética y las virtudes clásicas), publicado en 2024 por la editorial británica Palgrave Macmillan (https://doi.org/10.1007/978-3-031-60962-6_8).

El propósito de este escrito es mostrar cómo la comunicación asertiva puede ser comprendida como una forma de comportamiento ético, respaldada tanto por teorías filosóficas (ética de la virtud, de la responsabilidad y del cuidado) como por modelos psicológicos del pensamiento y la toma de decisiones morales.

La comunicación asertiva es una forma de expresión que permite manifestar ideas, necesidades y emociones propias, respetando al mismo tiempo los derechos y sentimientos de los demás. Se sitúa entre dos extremos dañinos: la pasividad y la agresividad. Este equilibrio ético y emocional la convierte en una práctica valiosa para la convivencia.

Desde la filosofía, la ética de la virtud, desarrollada por Aristóteles, aporta el concepto de frónesis o sabiduría práctica, que permite actuar adecuadamente en cada situación. Comunicar asertivamente requiere discernir cómo expresar algo de forma justa y prudente, sin caer en extremos. La asertividad, entonces, puede entenderse como una virtud que se cultiva con la experiencia y que ayuda a vivir bien en sociedad.

Otra perspectiva útil es la ética de la responsabilidad, propuesta por Hans Jonas, que subraya la importancia de anticipar las consecuencias de nuestras acciones. Aplicada a la comunicación, esta teoría nos recuerda que cada palabra puede tener impacto, por lo que hablar de forma asertiva es también una forma de actuar responsablemente: busca evitar daños y favorecer el entendimiento.

Por su parte, la ética del cuidado, formulada por Carol Gilligan, centra la atención en las relaciones y la empatía. Esta teoría valora el afecto y las emociones como parte de la vida moral. En el marco de la comunicación, significa que ser asertivos no es solo un acto racional, sino también afectivo: cuidamos de nosotros y de los otros cuando expresamos lo que sentimos y pensamos con sensibilidad.

Además de estas perspectivas filosóficas, la psicología aporta herramientas valiosas para entender los procesos mentales involucrados en la comunicación asertiva. Daniel Kahneman, psicólogo ganador del Premio Nobel de Economía 2002, distingue dos formas de pensar: el “Sistema 1”, que actúa rápido y automáticamente, y el “Sistema 2”, que razona de forma lenta y deliberada. Al principio, ser asertivo puede requerir esfuerzo consciente (Sistema 2), pero con práctica se convierte en un hábito automático (Sistema 1), como sucede con cualquier habilidad ética adquirida.

Complementariamente, el modelo de los cuatro componentes de la moral propuesto por James Rest identifica cuatro procesos necesarios para actuar éticamente: sensibilidad moral, juicio moral, motivación moral y carácter moral. Para comunicarse de forma asertiva es necesario percibir la dimensión ética de la situación específica en la que nos encontramos, particularmente cuando existen conflictos interpersonales; luego evaluar la mejor opción de comportamiento comunicativo; tener la motivación para actuar con prudencia, responsabilidad y cuidado, es decir: éticamente; y la fortaleza para hacerlo, incluso ante dificultades.

La comunicación asertiva no es solo una técnica útil para mejorar las relaciones interpersonales; es también una forma de actuar éticamente. Al integrar la prudencia de Aristóteles, la responsabilidad de Jonas y el cuidado de Gilligan, se comprende que hablar con respeto, claridad y firmeza es un acto moral complejo y valioso. Además, la psicología confirma que estas conductas pueden aprenderse, entrenarse y formar parte de nuestra forma habitual de interactuar con el mundo.

En tiempos donde la polarización y el conflicto parecen dominar muchas interacciones sociales, recuperar y fortalecer la comunicación asertiva puede ser una herramienta poderosa para promover el diálogo, el respeto mutuo y una mejor convivencia. La ética y la psicología, al unirse, nos ofrecen las claves para lograrlo.

*Profesor e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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