En la vida universitaria, pocas cuestiones resultan tan valiosas -y a veces tan poco visibles- como la estabilidad institucional. No se trata solo de un clima de orden administrativo, sino de una condición indispensable para que la educación, la ciencia, la cultura y la vida laboral universitaria florezcan. En el marco del 45 aniversario del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (Sutuc), vale la pena recordar sobre el papel que esa estabilidad ha jugado en la historia de nuestra Máxima Casa de Estudios y, sobre todo, en su presente.
Cuatro décadas y media de vida sindical no se explican sin una relación madura con la institución. Desde su fundación, el Sutuc ha sido pieza clave en la construcción de un ambiente laboral basado en el respeto, la legalidad y el diálogo. Su existencia ha contribuido a fortalecer un sistema universitario donde los derechos laborales son reconocidos y las obligaciones institucionales se cumplen, generando un entorno propicio para que las y los trabajadores puedan realizar su labor con certidumbre.
La estabilidad institucional es un proceso sostenido, alimentado por prácticas que requieren constancia: la transparencia en la gestión, la responsabilidad financiera, la comunicación entre autoridades y trabajadores, y la disposición al acuerdo aun en los momentos más complejos. En ello, la Universidad de Colima ha encontrado una ruta de trabajo que ha permitido sortear dificultades presupuestales, cambios normativos y desafíos propios de una institución pública que atiende a miles de estudiantes y familias colimenses.
En esa trayectoria, el papel del sindicato ha sido fundamental. La defensa de los derechos laborales, la vigilancia en el cumplimiento del contrato colectivo, la organización de las y los trabajadores y la capacidad de diálogo han contribuido a edificar un clima interno que no siempre es fácil encontrar en las instituciones de educación superior del país. El equilibrio entre firmeza y corresponsabilidad ha sido una constante que hoy se reconoce con justicia.
La estabilidad también se manifiesta en lo cotidiano: en que cada quincena llegue puntualmente, en que las prestaciones se mantengan, en que los servicios universitarios funcionen con eficacia, en que la comunidad pueda concentrarse en su labor académica sin sobresaltos. Son esas certezas las que permiten que la Universidad continúe creciendo, ampliando matrícula, modernizando espacios, internacionalizando sus programas y consolidando proyectos estratégicos como la digitalización, la cultura de paz y la sustentabilidad.

