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ARTÍCULO: La revolución educativa de José Vasconcelos en Colima: un destello de luz en la oscuridad posrevolucionaria (1921-1924)

Por Redacción Ene28,2026 #Opinión

Por Rogelio Camarillo Carrillo

En lo personal a José Vasconcelos, siempre lo consideré un hombre de inteligencia preclara, reformador, visionario y adelantado a su tiempo. De hecho, sus libros autobiográficos no son la narración de un mortal cualquiera, sino del prototipo del “superhombre” nietzscheano. Él mismo llegó a afirmar que “mis padres eran eugenésicamente aptos para procrear superhombres”, reflejando su creencia en una evolución espiritual superior para la humanidad mestiza de América Latina. Sus relatos me cautivaron tanto que los leí y releí. Para mí, era una especie de héroe intelectual nato, perteneciente al Ateneo de la Juventud y maderista a ultranza. Hablaba con conocimiento de causa de la Revolución, los militares y los políticos, a los que a menudo tildaba de “valetudinarios” (enfermos o débiles). Creo que, de haber vivido en aquellos tiempos, hubiera sido vasconcelista ferviente, como lo fue Adolfo López Mateos en 1929, testigo del fraude electoral del PNR en las elecciones presidenciales.

De 1921 a 1924, desarrolló una extraordinaria labor como Secretario de Educación Pública. El historiador Daniel Cosío Villegas señala: “Vasconcelos personificaba entonces las aspiraciones educativas de la Revolución: reunía condiciones excepcionales para inaugurar esa era de verdadero y grandioso renacimiento espiritual de México”. Durante su gestión, impulsó la creación de escuelas, bibliotecas y misiones culturales que llevaron la educación a los rincones más remotos del país. Fundó la SEP como un bastión de la identidad nacional, promoviendo la lectura masiva con la edición de clásicos y el muralismo como expresión artística revolucionaria, colaborando con figuras como Diego Rivera y José Clemente Orozco.

José Vasconcelos, es una de las figuras más emblemáticas de la construcción cultural del México posrevolucionario. Su gestión marcó el nacimiento de la educación pública moderna, laica y nacionalista. Aunque su obra suele asociarse con grandes proyectos nacionales -la creación de bibliotecas, las misiones culturales, la edición masiva de clásicos o el muralismo-, su impacto en entidades pequeñas como Colima fue profundo y, en muchos aspectos, desproporcionado respecto al tamaño del estado. En Colima, la Secretaría de Educación Pública (SEP) bajo Vasconcelos logró, en apenas tres años, pasar de un analfabetismo cercano al 80 % a una red escolar que sentó las bases del sistema educativo estatal contemporáneo.

El contexto colimense antes de Vasconcelos

En 1920, Colima era uno de los estados más atrasados educativamente del país. Según el censo de ese año, solo existían 128 escuelas primarias para una población de aproximadamente 66 000 habitantes, muchas de ellas improvisadas y sostenidas por municipios o por la Iglesia (Censo General de Población, 1921). El gobernador interino y luego constitucional, Juan José Ríos, enfrentaba una hacienda pública quebrada tras la Revolución. La educación dependía casi exclusivamente de la beneficencia privada o de los ayuntamientos, sin coordinación estatal real.

 Los cambios estructurales impulsados desde la SEP

Vasconcelos impuso 3 grandes ejes que transformaron Colima:

1. Federalización progresiva de la educación primaria

A partir de 1922, la SEP asumió el pago de maestros en escuelas rurales y urbanas seleccionadas, rompiendo el control municipal y eclesiástico. En Colima se crearon las primeras “escuelas federales” sostenidas directamente por México.

2. Misiones Culturales. 

Colima recibió dos misiones culturales completas (1923 y 1924), lideradas por maestros como Rafael Ramírez y María Luisa Ross. Estas misiones capacitaron a cientos de maestros rurales en apenas semanas y dejaron escuelas modelo en comunidades indígenas y campesinas de Tecomán, Coquimatlán y Villa de Álvarez (Britton, 1976).

3. Construcción masiva de escuelas y bibliotecas. 

Entre 1922 y 1924 se construyeron o rehabilitaron 64 escuelas nuevas en el estado, muchas con el característico diseño “vasconcelista” de patio central y aulas ventiladas. Además, se fundaron 42 bibliotecas populares, varias de ellas todavía en funcionamiento (la Biblioteca Miguel de la Madrid en la capital data de esa época, aunque remodelada.

La representación de la educación en el estado: el delegado federal

Antes de la consolidación de la SEP, la educación en los estados era manejada por las Direcciones Generales de Educación o departamentos locales, que luego se coordinaron con la nueva estructura federal. A nivel estatal: Existían departamentos o direcciones locales de educación que paulatinamente se integraron al sistema federal impulsado por Vasconcelos. Impulsó la federalización para unificar la educación, reduciendo la dispersión anterior en las entidades. La Secretaría Federal, se estructuró inicialmente en tres departamentos: Escolar, Bibliotecas y Bellas Artes.

Uno de los aspectos menos estudiados es el mecanismo de gobernanza. Vasconcelos creó la figura del Delegado Federal de Educación, un representante directo de la SEP en cada entidad, con facultades para inspeccionar, contratar, despedir y distribuir recursos, incluso por encima del gobernador si era necesario.

Estos delegados dependían directamente de la SEP y rendían cuentas a Vasconcelos personalmente, lo que generó tensiones con el gobierno estatal, pero permitió una ejecución rápida de los programas federales (Fell, 1989).

La SEP buscaba ejecutar rápidamente programas como alfabetización masiva, escuelas rurales y culturales, a menudo en paralelo o por encima de las autoridades locales. Esto es un aspecto clave de la “acción federal en los estados” en los boletines de la SEP de la época.

 Resultados cuantitativos en Colima (1921-1924)

 AñoEscuelas primariasAlumnos matriculadosMaestros federalesBibliotecas populares
1921128  7 800              12 0                    
192421218 453              18642    

(Fuentes: Memoria de la SEP 1921-1924 y Archivo Histórico del estado de Colima)

El aumento de alumnos fue del 136% en 3 años, una de las tasas más altas del país.

 Legado y sombras

El proyecto vasconcelista en Colima logró lo que pocos creían posible: sacar a decenas de miles de niños y adultos del analfabetismo en tiempo récord. Sin embargo, también dejó heridas: la descalificación sistemática de maestros “antiguos” (muchos de ellos religiosos), la centralización autoritaria y la falta de recursos para mantener después de 1924 el ritmo provocó que, al caer Vasconcelos, muchas escuelas rurales volvieran a cerrar.

Aun así, la semilla quedó sembrada. La Normal Rural de San Antonio (hoy Escuela Normal Rural de Atequiza, pero con raíces colimenses), las bibliotecas populares y la idea misma de una educación pública laica y gratuita son herencia directa de aquellos años frenéticos.

Como escribió el propio Vasconcelos en sus memorias:

“La cultura es el único antídoto contra la muerte espiritual de los pueblos” (Vasconcelos, 1935, p. 456).

En Colima, entre 1921 y 1924, esa frase dejó de ser retórica y se convirtió en ladrillo, pupitre y maestro.

Referencias

-Britton, J. A. (1976). Educación y radicalismo en México: Los años de Bassols (1931-1934). SepSetentas.

-Censo General de Población. (1921). Dirección General de Estadística. México.

-Fell, C. E. (1989). José Vasconcelos: Los años del águila (1920-1925). UNAM.

-Secretaría de Educación Pública. (1925). Memoria de los trabajos realizados por la Secretaría de Educación Pública, 1921-1924. SEP.

-Vasconcelos, J. (1935). Ulises criollo. Botas.

-Archivo Histórico del Estado de Colima, Fondo Educación, varias cajas 1921-1925 (consultado en microfilm, 2024).

El breve pero intenso paso de la política educativa vasconcelista por Colima demuestra que, incluso en los rincones más olvidados del país, la voluntad política y la visión cultural pueden transformar realidades en tiempo récord. Hoy, cuando la educación pública vuelve a estar en crisis, vale la pena recordar aquel destello de luz en la pequeña Colima de los años veinte.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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