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COLUMNA: Mundos y Datos

Por EFE Mar9,2026 #Opinión

Evaluar para comprender, comprender para actuar: la relevancia de identificar las habilidades socioemocionales y salud mental en estudiantes universitarios

Por Doctor Iván Ulianov Jiménez Macías*

En los últimos años, la educación superior ha experimentado transformaciones profundas que han puesto en el centro del debate no solo el rendimiento académico, sino también el bienestar integral del estudiantado. La evidencia científica demuestra que las habilidades socioemocionales como la autorregulación, la empatía, la resiliencia o la gestión del estrés constituyen un componente esencial para el éxito académico, la permanencia escolar y la transición hacia la vida profesional; por su parte, la salud mental se ha convertido en un eje crítico, pues los entornos universitarios, altamente demandantes, exponen a los estudiantes a niveles significativos de estrés, incertidumbre y desgaste emocional.

La adaptación del Inventario de Habilidades Socioemocionales y Salud Mental para Profesores de Educación Superior (IHSM P), originalmente diseñado y validado para docentes, abre una oportunidad para valorar estas dimensiones en estudiantes de licenciatura y posgrado. El instrumento, construido y evaluado en una serie de estudios, cuenta con evidencia sólida de validez de contenido y de constructo, lo que garantiza que sus dimensiones representan adecuadamente los fenómenos que pretende medir, esta base científica permite que su adaptación al estudiantado mantenga la precisión conceptual y psicométrica necesaria para generar datos confiables.

¿Por qué es tan importante evaluar las habilidades socioemocionales y la salud mental en estudiantes universitarios?

En primer lugar, porque lo que no se evalúa difícilmente se gestiona, las instituciones suelen diseñar programas de tutoría, acompañamiento o bienestar estudiantil y contar con un instrumento validado permite distinguir entre dificultades transitorias y problemáticas estructurales, entre estudiantes que requieren apoyo puntual y aquellos que necesitan intervenciones más profundas.

En segundo, la evaluación sistemática abre la puerta a políticas educativas más equitativas; las habilidades socioemocionales no se distribuyen de manera homogénea, dependen de trayectorias personales, contextos familiares, experiencias previas y condiciones socioeconómicas, al identificarlas y evaluarlas, las universidades pueden detectar brechas invisibles que afectan el desempeño académico y diseñar estrategias diferenciadas que promuevan la inclusión y la permanencia; la evidencia generada por instrumentos confiables permite orientar recursos, justificar decisiones y evaluar el impacto de los programas institucionales.

Un tercer beneficio radica en la posibilidad de fortalecer la formación integral, pues la educación superior no puede limitarse a transmitir conocimientos disciplinares; debe preparar a los estudiantes para enfrentar entornos laborales cambiantes, inciertos y emocionalmente exigentes, donde las habilidades socioemocionales son predictores robustos de empleabilidad, liderazgo, trabajo colaborativo y adaptación profesional, por lo que evaluarlas, no solo permite identificar carencias, sino también reconocer fortalezas que pueden potenciarse mediante programas de desarrollo personal, talleres, tutorías o intervenciones curriculares; además, contar con datos confiables tiene un efecto positivo directo en la investigación educativa.

En cuarto lugar, la adaptación del IHSM-P para estudiantes abre un campo para la realización de estudios longitudinales, comparativos e institucionales que permitan comprender cómo evolucionan las habilidades socioemocionales a lo largo de la trayectoria universitaria, cómo se relacionan con el rendimiento académico o qué factores institucionales favorecen o dificultan su desarrollo. La validez psicométrica del instrumento garantiza que los hallazgos no sean producto del azar o de mediciones imprecisas, sino de una evaluación rigurosa y replicable.

Finalmente, la evaluación basada en instrumentos validados contribuye a desestigmatizar la salud mental, cuando las universidades incorporan estas mediciones como parte de sus procesos regulares, envían un mensaje claro: el bienestar emocional es tan importante como el desempeño académico, lo que puede favorecer que el estudiantado hable abiertamente de sus dificultades, busquen apoyo y se involucren en programas preventivos; la cultura institucional cambia cuando la salud mental deja de ser un tema común y se convierte en un indicador central de calidad educativa.

En suma, la adaptación del IHSM-P para estudiantes representa una oportunidad estratégica para avanzar hacia una educación superior más humana, más informada y más responsable; evaluar las habilidades socioemocionales y la salud mental no es un ejercicio de cumplimiento, sino un acto de cuidado institucional y contar con datos confiables permite diseñar intervenciones pertinentes, promover la equidad, fortalecer la formación integral y construir comunidades universitarias más saludables, ahora, en un mundo donde las exigencias emocionales y cognitivas crecen de manera acelerada, medir para comprender y comprender para actuar se vuelve una tarea imprescindible.

Para conocer más sobre este tema puede consultar las siguientes referencias:

Jiménez-Macías, I.U., Vázquez-González, G.C., Juárez-Hernández, L.G., & Bracamontes-Ceballos, E. (2021). Inventario de Habilidades Socioemocionales y Salud Mental para Profesores de Educación Superior: validez de contenido. Revista Fuentes, 23(2), 204-220. https://doi.org/10.12795/revistafuentes.2021.12052

Jiménez-Macías, I. U., Vázquez-González, G., Juárez-Hernández, L., & Bracamontes-Ceballos, E. (2023). Identificación de habilidades Socioemocionales y salud mental en profesores de Educación Superior: Validez de constructo. Revista San Gregorio, 1(53), 144-166. http://dx.doi.org/10.36097/rsan.v0i53.2141

Jiménez Macías, I. U., et al. (2025). Habilidades socioemocionales y salud mental en profesores de educación superior. Revista de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de México, 14(42), 442-447. https://revistapsicologia.uaemex.mx/article/view/26417

*Profesor de la Facultad de Psicología

Licenciatura en Psicología

Maestría en Psicología

Colaborador del Centro Universitario de Análisis Estadísticos y de Opinión Pública (CUOP)

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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