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COLUMNA: Ojo de Mar

PorRedacción

Jun 27, 2023

Por Adalberto Carvajal

La lista negra

Además de prohibir los debates e instruirlos a promover su imagen de forma austera, una de las reglas fijadas por el Consejo Nacional de Morena a quienes aspiran a la candidatura presidencial es no conceder entrevistas a medios de comunicación del “viejo régimen”.

Los participantes en el proceso interno del Movimiento de Regeneración Nacional se comprometieron, el domingo 11 de junio de 2023, a abstenerse de prácticas antidemocráticas y de establecer alianzas inconfesables. El partido recomendó también evitar participar en espacios de información considerados conservadores.

Para la secretaria general de Morena, 2 de esos medios vetados son el diario Reforma y el portal LatinUS donde el conductor estelar es el periodista Carlos Loret de Mola. Si bien, Citlalli Hernández prometió ampliar el listado.

No obstante, en la mañanera del martes 13, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que los aspirantes no tienen prohibido asistir a “medios reaccionarios o conservadores” como lo estableció el Consejo Nacional, pues no es una medida obligatoria:

“Está prohibido prohibir. Evita si puedes. No es obligatorio, no. No es prohibir. Sin embargo, está más que demostrado que la mayoría de los medios de manipulación están al servicio de la oligarquía”, dijo AMLO reiterando su tesis sobre el periodismo corporativo.

Y sentenció: Cuando se lucha por una transformación, independientemente de lo informativo también se asume una postura política. No es cierto que los medios en México sean independientes. “La mayoría (…) tiene partido, defienden intereses. Por eso no informan y manipulan, tienen una actitud política reaccionaria. Y está bien que quienes luchamos por la transformación para que no sigan oprimiendo, lo digamos”.

¿Por qué irían a allá?, se preguntó AMLO retóricamente, “si ellos están en contra del proyecto de nación. No del presidente, en contra del pueblo. Que no haya simulación”. Pero como por encima de todo somos libres, “el que quiera ir con Loret de Mola que vaya, pero con cierta precaución”, recomendó.

Lo hizo a sabiendas que Adán Augusto López ya había estado con Joaquín López Dóriga en Fórmula y, al igual que Ricardo Monreal o Gerardo Fernández Noroña, con Azucena Uresti en Milenio Televisión. El 12 de junio Marcelo Ebrard acudió a una entrevista con Ciro Gómez Leyva, donde afirmó: “Voy a ir a todos los medios a defender las ideas que tengo”. Y reconoció cuán polémica resultaría una lista de Morena con los “medios conservadores”.

Fuera del negocio

El conductor del proceso sucesorio no buscaba corregirle la plana a Citlalli Hernández, sino remarcar una línea que deja fuera del debate interno de Morena a los medios que han sido opositores a la Cuarta Transformación, sacándolos de paso del negocio de las precampañas.

En el viejo régimen, los medios de comunicación fueron uno de los pilares de la legitimidad del gobierno en turno. López Obrador que padeció campañas negras en 2006 y en 2012 descubrió, camino a la presidencia en 2018, que ‘las benditas redes sociales’ le permitirían prescindir de la dictadura mediática.

La recomendación de evitar el beneplácito de los periodistas conservadores anula también la posibilidad de que, terminado el sexenio, se restablezca la tradicional relación prensa-poder. Aquel esquema donde el gobierno no pagaba para que le pegaran, mientras los medios pegaban para que les pagaran.

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Más de un analista serio llegó a escribir con respecto a la presencia inevitable de las figuras del periodismo que, cuando después de 2024 Andrés Manuel ya esté descansando en su finca de Palenque, Carlos Loret de Mola, Joaquín López Dóriga y hasta la propia Carmen Aristegui seguirán en sus medios u ocupando otros espacios.

Son los mismos analistas que cuestionan el que López Obrador señale por su nombre a sus detractores, revelando cuánto cobraba López Dóriga como periodista de marca en el sexenio de Peña Nieto o cuánto recibe Loret de Mola de salario mensual y cuál es el costo de las propiedades que tiene.

Esos analistas serios critican al presidente por enjuiciar moralmente a los periodistas, no sólo porque existe una asimetría entre el poder del Ejecutivo y el de un medio o periodista, sino porque dicha estigmatización en vez de causarles un perjuicio económico les ayuda. Cada mención negativa en la mañanera resulta en publicidad gratuita.

La lista negra de periodistas y medios que constantemente repite el presidente, es la mejor recomendación de lectura o audiencia para los mexicanos que están en contra del proyecto de la 4T. De este modo, en plena era de la gratuidad de la información Reforma sostiene como modelo de negocio el muro de pago gracias a quienes están dispuestos a suscribirse para poder leer completa la nota o el artículo que provocó la ira de AMLO.

Eran de casa

Son, curiosamente, algunos de los periodistas y medios que fueron cercanos a López Obrador en su época de opositor, los que como Carmen Aristegui y Proceso han venido sufriendo mermas de radioescuchas y lectores. En la medida que se fueron distanciando del proyecto al que antes apoyaron, perdieron a su target o público objetivo cuando el presidente hizo evidente su desencuentro con la comunicadora y la revista.

En la mañanera del 4 de febrero de 2022, AMLO dijo que, como Lorenzo Córdova que fue analista internacional en su programa antes de convertirse en presidente del INE, Carmen Aristegui “también engañó durante mucho tiempo”.

“Conocí gente que veían en Carmen Aristegui el modelo de comunicación a seguir, la paladina de la libertad”. Los simpatizantes de la conductora tardaron en descubrir que había que tener cuidado con ella. Era “muy venerada” y no vieron que Carmen, “a la hora de las definiciones”, simulaba. Siempre estuvo “a favor del bloque conservador”, y eso quedó de manifiesto con “todos estos reportajes calumniosos”.

Lo dijo AMLO en referencia a trabajos hechos por otros periodistas pero replicados en el portal de Aristegui, como el que infería una relación entre el programa Sembrando Vida en Chiapas y la marca de chocolates Rocío lanzada por sus hijos mayores, o el que daba por hecho contratos con Pemex a cambio de la renta de la casa gris de Houston donde vivió unos meses su hijo José Ramón con su esposa Carolyn Adams.

Minutos después de escuchar que el presidente la acusaba de haber simulado durante mucho tiempo, Carmen Aristegui lamentó que el presidente utilice su palabra, “tan poderosa”, para destruir reputaciones. Y respecto a las declaraciones de López Obrador contra su persona, dijo que será la gente quien analice mejor “quién engaña a quién”.

Ahora será mensual

Como ocurrió con la revista Proceso cuya derechización en la línea editorial es innegable, el veto moral del presidente a Carmen Aristegui le hizo perder parte del auditorio de izquierda que había cautivado.

Proceso, por cierto, no culpa a López Obrador de sus bajas ventas, quizá porque eso los llevaría a reconocer que cuestionar al poder (político) como misión periodística los hizo perder la fidelidad de miles de antiguos compradores y suscriptores de la revista que, al ser simpatizantes de la izquierda, de alguna manera ahora se sienten traicionados.

En una carta a sus lectores en la que pedían no compartir la versión PDF en forma ilegal, Proceso presentó como motivo de orgullo no estar en el paquete de medios que reciben una cuota importante de publicidad oficial. Parecía más un reproche a AMLO, si consideramos que el tercer lugar de la lista de empresas beneficiadas con el gasto en comunicación social lo ocupa La Jornada.

Recientemente, el director Jorge Carrasco denunció que desde oficinas de prensa gubernamentales se distribuye la versión pirata de la revista en PDF, lo que enfatizó ha afectado la venta de ejemplares al extremo de forzarlos a cancelar la impresión semanal y transformarla en un mensuario.

La crisis financiera aceleró la migración de los contenidos de Proceso a la plataforma digital, un desfase de años del que sólo los accionistas de Comunicación e Información, S. A. (CISA) son responsables.

Cambio electoral

El 15 de agosto de 2018, López Obrador le había dicho en Tabasco al conductor de Telerreportaje, Jesús Sibilla, que como presidente procuraría el regreso de los periodistas expulsados: de MVS, Carmen Aristegui en el gobierno de Peña Nieto; y de Grupo Radio Centro (GRC), José Gutiérrez Vivó con Vicente Fox.

“Libertad completa, respeto el derecho a disentir, el derecho a la crítica, no va a haber censura, no van a haber casos lamentables como lo que sucedió cuando le cerraron el programa a José Gutiérrez Vivó ni cuando cancelaron el programa de Carmen Aristegui”.

En declaración inédita, adelantó “que voy a procurar el regreso a la radio” de Vivó y Aristegui. “Desde luego, siendo muy respetuoso de los dueños de las concesiones y siendo muy respetuosos también y bajo la aceptación voluntaria tanto de Gutiérrez Vivó como de Carmen Aristegui. Sin estar de entrometido, voy a proponer un acuerdo de reconciliación para que estos 2 grandes comunicadores puedan tener espacio y puedan mantener sus programas. Que se les reivindique y que, al mismo tiempo, nunca más se vuelva a censurar a un medio de comunicación“, expuso.

Tres años y medio después del despido laboral que sufrió ella y su equipo en MVS tras la publicación del reportaje sobre la casa blanca de Peña Nieto, el 17 de octubre de 2018 el noticiero de Carmen Aristegui regresó al aire luego de estar confinado al internet. Lo hizo, paradójicamente, a través de las ondas de GRC y mediante un convenio de colaboración en donde Aristegui Noticias conservaba su independencia y comercializaba o monetizaba sus espacios en internet, pero volvía a tener una salida en antena en el 88.1 de frecuencia modulada.

Según escribió Gabriel Sosa Platas en Sin Embargo, el 2 de octubre de 2018: “Grupo Radio Centro, de la familia Aguirre, leyó el cambio electoral y vio una oportunidad para incorporar a Carmen Aristegui y a su equipo de noticias en su red de radiodifusoras distribuidas en las principales ciudades del país. Lo hace con visión empresarial, para obtener un lucro y tener contentos a sus accionistas e inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores, pero también actúa con lógica política al advertir que cambiaron las condiciones para que una periodista como ella, incómoda, irreverente, crítica, se reincorpore a un medio de comunicación que aun en la llamada ‘era digital’ conserva influencia y penetración.”

No funcionó

En enero de 2018, AMLO había hablado en el noticiero de Aristegui con motivo del primer aniversario de sus transmisiones online. Y cuando se anunció el acuerdo con GRC, el presidente electo la llamó de nuevo para felicitarla:

“Seguro va a ser muy exitoso tu programa, lo ha sido en otros momentos, incluso en el tiempo que nada más tenía transmisión por internet. Y ahora que ya estás de nuevo en radio abierta, vas a tener muchos más radioescuchas. Estaré al pendiente de tu noticiero por lo que tú representas y significas como periodista independiente y profesional.”

López Obrador enfatizó que, con el regreso de Aristegui al cuadrante, se reivindicaba al periodismo libre y se recompensaba a quien fue víctima de la censura, en una decisión empresarial en la que todos ganamos pues mejora la vida pública del país y preserva la libertad de expresión.

Sin ánimo de entrometerse, insistió, deseó pronto regreso al aire a José Gutiérrez Vivó que también fue víctima de la censura. Y prometió que nunca más habría censura, que en su gobierno la prensa sería libre e independiente.

Carmen mencionó que cuando Juan Aguirre Abdó anunció en la conferencia de prensa la alianza de Radio Centro con Aristegui Noticias, dijo que buscaría el camino para un posible regreso de Gutiérrez Vivó a la cadena, “lo cual sería fantástico”. Esta reconciliación entre el conductor de Monitor y GRC nunca se dio.

En la lógica de adelantarse a otras cadenas en la propuesta de ser un aliado del proyecto triunfante de López Obrador, Aguirre Abdó lanzó La Octava Televisión como un canal de noticias, bajo la dirección editorial de Julio Astillero quien llevó a la pantalla voces progresistas como las de Vicente Serrano, Rubén Luengas, Hernán Gómez Bruera, Ricardo Raphael, Luisa Cantú, Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado.

Sin embargo, cuando los convenios de publicidad oficial no fluyeron como se esperaba, los Aguirre desintegraron el equipo humano, rentaron la señal televisiva, modificaron el concepto de la radioemisora y redujeron La Octava al entorno digital. Carmen Aristegui continuó en la radio, pero ya no en televisión. La imagen de su noticiero quedó reducida a YouTube.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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