La jornada escolar como aliciente del empleo para las madres
Por Doctora Dayna Priscila Saldaña Zepeda*
La armonización del trabajo con la maternidad ha sido un punto particularmente crítico para los esfuerzos por alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres en el empleo. Las mujeres con hijas e hijos se enfrentan a menores oportunidades de contratación y promoción respecto a los hombres, debido a que recurren a mayores discontinuidades profesionales, a empleos con jornadas de trabajo más cortas y a puestos de menores responsabilidades y bajos salarios.
A lo largo de los años, una de las preocupaciones fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo ha sido asegurar que la función reproductiva de las mujeres no comprometa su seguridad económica ni sea causa de discriminación laboral. Esto ha sido establecido en el Convenio sobre la Protección de la Maternidad (CPM), que decreta la ausencia remunerada de la mujer embarazada y nueva madre de su empleo durante 14 semanas. Adicionalmente, se establece como no lícito su despido durante dicha ausencia y se garantiza el derecho a volver al mismo puesto o a uno equivalente de la misma remuneración.
Solo 43 países en el Mundo han ratificado el CPM. México no forma parte de este grupo. Aunque la Ley Federal del Trabajo en el país establece derechos para las mujeres trabajadoras embarazadas y en periodo de lactancia, como la protección contra el despido y la duración de 12 semanas de licencia remunerada, esta es inferior a las 14 semanas estipuladas en el CPM. Estados Unidos es un caso atípico, ya que es el único país industrializado del Mundo que no tiene una política de licencia por maternidad remunerada establecida por ley a nivel nacional.
Las licencias por maternidad son parte de las políticas que se esfuerzan en la reducción de la brecha de género en el mercado laboral. Sin embargo, las investigaciones sobre su efecto han producido hallazgos principalmente en 2 direcciones. Por un lado, se encuentran posturas a favor de ampliar los derechos de licencia por maternidad, argumentado que esto apoya la permanencia de las madres en el mercado laboral sin mermar sus condiciones de trabajo anteriores al parto y sin efectos negativos significativos sobre la productividad o la rentabilidad de las empresas.
Otros resultados apuntan a que las licencias largas tienen poca influencia, o incluso adversa, en los resultados del mercado laboral de las madres, ya que los empleadores tienen en cuenta las políticas de maternidad para contratar y promover, lo que afecta negativamente a las mujeres. Lo anterior ha llevado a brindar acceso a otros tipos de licencias, como las de paternidad, pero la evidencia sobre su influencia en la igualdad de género en el mercado laboral es escasa y también algo variada.
Una dirección reciente en el estudio sobre por qué la brecha salarial de género permanece, relaciona la disponibilidad de las madres para participar en el mercado de trabajo con el acceso al cuidado de los niños y con las restricciones de horarios en las escuelas primarias. Entre las madres con hijos e hijas menores de 6 años, la falta de cuidado infantil es una de las principales razones por las que las mujeres no trabajan o no buscan un trabajo. Sin embargo, también los niños y las niñas en edad de escuela primaria requieren la supervisión de un adulto, de manera que el tiempo que pasan en la escuela se convierte en una forma de cuidado infantil.
La incorporación del horario escolar como un factor que explica la permanencia de la brecha salarial de género tiene una conclusión más coincidente: incrementar la jornada escolar diaria reduce significativamente la brecha y tiene un efecto positivo en la participación y permanencia de las madres en la fuerza laboral, generando ingresos fiscales que superan sustancialmente sus costos.
Con el objetivo de evaluar el impacto de las licencias por maternidad y paternidad, la cobertura de protección social por maternidad (como porcentaje de las mujeres en la fuerza de trabajo), la tasa de empleo de las madres con menores de 6 años y el número de horas anuales de instrucción primaria pública, sobre la brecha salarial de género, se estudiaron los datos de 53 países en el Mundo.
Los resultados sugieren que períodos muy cortos o muy largos de maternidad tienen efectos adversos en la brecha salarial, pero aumentar la cobertura de protección social reduce la brecha salarial. Estos resultados indicarían que la maternidad y la cobertura reflejan el dilema al que se enfrentan las mujeres: ser madres o participar en el mercado laboral. La licencia de paternidad no tiene un efecto en la reducción de la brecha salarial. En cambio, aumentar las horas anuales de instrucción primaria y la tasa de empleo de madres con hijos menores de 6 años, reduce la brecha salarial. El trabajo se presentó en la edición número 24 del Seminario Anual de Investigación sobre la Cuenca del Pacífico el pasado mes de noviembre de 2024, y se puede consultar en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=zZ4UhvypQd8.
*Profesora e Investigadora de Tiempo Completo en la Facultad de Economía y Coordinadora de la Maestría en Gestión del Desarrollo de la Universidad de Colima.
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