Mover una fecha puede parecer, a primera vista, un ajuste menor dentro de la vida institucional. Sin embargo, cuando se trata del informe anual de la Universidad de Colima (UdeC), el informe del Rector, la decisión de trasladarlo, en este caso del 15 de diciembre al siguiente mes de febrero, implica un mensaje de fondo: la rendición de cuentas debe responder al sentido académico, administrativo y social de la Universidad.
Como lo ha explicado nuestro Rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, que su informe se realice el próximo 13 de febrero es un acto de coherencia institucional. La Universidad de Colima vive, planea y evalúa su trabajo de febrero a febrero, justo a partir del momento en que inicia funciones quien encabeza la Rectoría. Informar en diciembre dejaba, inevitablemente, tareas, proyectos y resultados fuera del balance público.
Hay además una razón que toca el corazón universitario: la comunidad estudiantil. Convocar en diciembre a una sesión solemne del Consejo Universitario, cuando las aulas ya están vacías, reducía el carácter colectivo del informe. El cambio de fecha permite que la rendición de cuentas se realice con una UdeC viva, activa y presente.
A ello se suma una realidad ineludible: la responsabilidad financiera de una institución pública. El ciclo presupuestal corre de enero a enero y presentar un informe en febrero garantiza claridad, orden y transparencia sobre el uso de los recursos públicos.
Ese ajuste, además, no llega solo. Es el cierre de un proceso amplio y sistemático de rendición de cuentas que incluyó 3 semanas de informes de bachilleratos, facultades y dependencias. Ese ejercicio previo habla de una Universidad que no concentra la evaluación en un solo acto, sino que la construye desde sus aulas, laboratorios y oficinas, sumando voces, esfuerzos y resultados.
Para nosotras y nosotros, las y los universitarios, informar completo también es una forma de respetar a la sociedad que sostiene a nuestra Máxima Casa de Estudios.

