Motivaciones de la participación ciudadana juvenil en Colima
Por Germán Pérez Verduzco*
Aunque en México el principal grupo etario es la población juvenil (personas entre 12 y 29 años de edad), debido a que constituye más del 30 por ciento del total, la realidad es que las y los jóvenes tienen un menor “peso” del que deberían en ámbitos como el gobierno, los partidos políticos o las organizaciones de la sociedad civil. Esta falta de correspondencia entre su relevancia demográfica y su influencia política indica la necesidad de que la juventud se involucre más en los asuntos públicos.
Quizá esta situación sorprenda a más de una persona, ya que en nuestro país existen varios antecedentes de acción colectiva protagonizadas por jóvenes y, específicamente, por estudiantes, tal como ocurrió con el Movimiento del 68 o YoSoy132, por citar un par. Dichos acontecimientos sugerirían que la juventud mexicana es muy activa políticamente. Sin embargo, la evidencia científica muestra que el comportamiento político juvenil es muy distinto en lo grupal y lo individual, y que las características o detonadores de los procesos de movilización o acción colectiva difieren bastante de las acciones políticas individuales.
Suele pensarse que las y los jóvenes deciden participar en política hasta que comprenden o “se vuelven conscientes” de su importancia. Sin embargo, esta no es la única razón por la que la juventud decide involucrarse en los asuntos públicos. De acuerdo con los resultados de una investigación realizada con jóvenes de la entidad en Colima, mediante la implementación de una técnica de recolección de datos denominada grupos focales, se encontró que ellos y ellas participan principalmente por motivaciones emocionales o morales. O sea, que la decisión de involucrarse en la resolución de problemáticas de su comunidad, más que obedecer a un análisis costo-beneficio se debe más bien a la convicción por cambiar las condiciones de su entorno, o por la creencia en que es posible tener un mundo mejor. A su vez, existen jóvenes que suelen actuar de manera más visceral y simplemente reaccionan con molestia o enojo ante su situación social, política o económica.
Por otra parte, el estudio halló que las organizaciones de la sociedad civil tienen un rol fundamental en la formación política de las juventudes. Quienes forman parte de ellas no sólo se involucran más políticamente. Además, desarrollan un pensamiento político más crítico y complejo, así como un compromiso mucho más duradero. En otras palabras, pareciera que estas organizaciones fungen como una especie de escuelas de democracia o ciudadanía.
Aunado a ello, se encontró que la participación juvenil en organizaciones también enriquece desde el punto de vista personal o social. Esto debido a que, al asumir un rol activo en las condiciones de su entorno, las y los jóvenes encuentran un sentido de trascendencia al tiempo de construir vínculos con personas afines y colaborar en la consecución de objetivos comunes. Experiencias que sin duda tienen un efecto de empoderamiento.
Lo que tales hallazgos indican es la insuficiencia de los datos o la información para persuadir a la ciudadanía más joven sobre la importancia de las instituciones de la democracia. Y que tampoco funciona el hecho de recurrir a argumentos deontológicos o del “deber ser” para convencerles de participar políticamente. Lo que hay que hacer es construir narrativas que puedan conectar con las identidades, valores o emociones de las y los jóvenes. Así como generar espacios donde tengan oportunidad de involucrarse, expresarse y sentirse parte de algo más grande que ellas y ellos mismos.
Tal vez la principal enseñanza de este estudio sea que primero hay que aprender, enseñar y practicar la política en el entorno más cercano y, sobre todo, con relación a las causas que más se valoran. Para después ser capaces de hacerlo a una escala mayor y en beneficio del bien común. Esto posiblemente nos alejaría de la creciente apatía, acercándonos más hacia la construcción de una sociedad democrática mucho más empática y participativa.
El estudio se publicó en la revista de El Colegio de San Luis y puede consultarse a través de este enlace: https://revista.colsan.edu.mx/index.php/COLSAN/article/view/1558/1617
*Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima
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