La Universidad de Colima (UdeC) vuelve a dar una muestra contundente de la calidad de su formación profesional. El reconocimiento a 74 egresadas y egresados que alcanzaron desempeño excepcional en el Examen General de Egreso de la Licenciatura (EGEL) demuestra que el proyecto educativo universitario está cumpliendo su misión esencial: formar personas competentes, críticas y comprometidas con su entorno.
Durante la ceremonia realizada en la Facultad de Enfermería, el Rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño fue enfático: la calidad de una institución no se mide por sus edificios, sino por lo que son y hacen sus egresadas y egresados en el escenario real. Sus palabras no solo resumen una convicción institucional, sino que colocan el foco donde debe estar: en el impacto social del conocimiento.
Los datos son destacables. De los 2 millones 400 mil sustentantes que presentaron el EGEL en el país, apenas el 2.5% alcanzó el nivel de excelencia, según cifras del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior. Que 74 jóvenes colimenses formen parte de ese reducido grupo habla no solo de su talento y disciplina, sino también del rigor académico y acompañamiento docente que ofrece la Universidad de Colima.
Pero más allá de la cifra, lo verdaderamente relevante es el mensaje que subyace en ese reconocimiento. Nuestra Universidad no forma profesionistas para limitarse geográficamente. Pensar que el destino profesional debe circunscribirse a Colima sería un absurdo del tamaño del Mundo. La excelencia no entiende de fronteras; se proyecta hacia la región, el país y el ámbito internacional. Ese llamado a mirar más allá es especialmente significativo en un contexto global marcado por la competencia, incertidumbre y los rápidos cambios tecnológicos y sociales.
El egreso universitario, lejos de ser un punto de llegada, es una etapa más compleja, donde se deja la condición de estudiante para asumir la responsabilidad plena de ejercer una profesión con ética y solvencia.
La excelencia académica, entonces, no puede entenderse como un privilegio individual aislado. Debe traducirse en responsabilidad social. Los 74 galardonados representan un orgullo institucional, pero también un compromiso con la sociedad que financia, confía y espera de la UdeC respuestas pertinentes a los desafíos sociales, ambientales, económicos y humanos.

