Ventanas rotas
Por Jorge Vega
A pesar de las reiteradas campañas y publicidad cotidiana sobre el cuidado del medio ambiente, sigo encontrando en los parques que camino por las mañanas, vasos de plástico de la Cervecería de la Costa, latas de cerveza Modelo o Corona vacías y apachurradas, servilletas, bolsas de papas Sabritas y hasta envases de Coca Cola rotos y colillas de cigarro.
La basura tirada sobre el piso y el pasto es más abundante los lunes, después de un intenso fin de semana social en la ciudad. Es tan común, que ya resulta indiferente para las personas que visitan esos lugares.
Pienso entonces en la vieja teoría de las ventanas rotas, un concepto tomado de la criminología que explica cómo los pequeños signos de desorden o deterioro urbano no corregidos fomentan delitos mayores.
Esa teoría, de principios de los ochenta, fue propuesta por James Q. Wilson y George Kelling. Para explicarla, utilizaron la metáfora de un edificio con una ventana rota. Su hipótesis fue que, si esa ventana no se repara pronto, invitará a más vandalismo y eventualmente a crímenes graves, ya que ese deterioro muestra una ausencia o falta de control social. Esto aplica a barrios ricos y pobres.
La basura tirada alrededor de las bancas del parque no habla sólo de que hubo fiesta la noche del sábado y el domingo, sino que los jóvenes, en su gran mayoría, son impermeables a las campañas de cuidado ambiental. Habla también de que no les interesa cuidar un planeta que no consideran suyo, como si hubiera dos o tres mundos de repuesto disponibles sólo para ellos, sus familias y amigos.
Cuando les he preguntado por qué tiran la basura tienen tres respuestas básicas: “Para eso pago mis impuestos (aunque no los paguen), que trabaje el Ayuntamiento”; “por un solo vaso o una colilla no se va a acabar el Mundo” y “¿qué te importa?, es mi vida”.
Ver la basura en el piso me hace pensar que México jamás va a cambiar de manera positiva, que quizás lo haremos hasta que ocurra algo realmente grave, como cuando nos dé un primer infarto. Tal vez las personas se acostumbraron a que siempre habrá adultos responsables que vendrán a salvarlas cuando estén en graves problemas. O tal vez ya es tiempo de que regresemos en grupo a ser de nuevo polvo de estrellas.
Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

