Por Psicólogo José Alberto Enciso Reyes
Para la psicoanalista Argentina, Arminda Aberastury reconocida como fundadora de la escuela de Psicoanálisis de Niños. “Hablar de adolescencia como un periodo de vida evolutivo en el desarrollo, implica conceptualizar una psicodinámica donde confluyen una serie de cambios y reestructuraciones de la personalidad, constituida por características físicas, emocionales, mentales y sexuales; todas ellas expuestas a configuraciones de carácter natural, cultural, religioso, político, social y por supuesto familiar; donde se presentan procesos psicopatológicos que pueden ser considerados como “normales”. Sin embargo, los distintos estudios relacionados con la salud integral del adolescente, advierten como grave y significativamente vulnerable la etapa de vida, donde se pueden generar distintas problemáticas, entre ellas; enfermedades psicológicas y mentales, consumo de drogas, además de considerar los múltiples comportamientos de riesgo aprendidos y generados entre iguales.
Se estima que en el Mundo cerca del 20% de los adolescentes presentan en algún momento de su vida algún problema mental o del comportamiento, tal argumento pudiera encontrarse íntimamente unido a un pobre cálculo de riesgos psicosociales, propios de algunos adolescentes, lo cual pudiera generar como consecuencia adherirse en comportamientos de riesgo y/o conductas autodestructivas.
Especialistas en la conducta, consideran la adolescencia como una determinante conmoción estructural en la vida del sujeto que podría generar como ramificación psicológica; una profunda dinámica autodestructiva, asociada a una serie de indicadores disfuncionales. Existen estudios que pretenden analizar la relación entre los componentes de distintas variables y las conductas de riesgo del adolescente, entre las principales variables destacan: variables conductuales, del entorno o contexto social y las variables de la propia personalidad destacando entre ellas “la búsqueda de sensaciones”.
Para el psicólogo estadounidense Marvin Zuckerman con su teoría de la sensación buscada “el concepto de búsqueda de sensaciones es considera como un rasgo de personalidad la necesidad de estar en situaciones estimulantes (como peligrosas o de riesgo), que sean variadas y complejas (no monótonas). Literalmente significaría una búsqueda activa de estimulación externa que maximice las sensaciones, por placer.”
Zuckerman señala “la noradrenalina y la dopamina mediatizan los componentes de recompensa ante las situaciones estimulantes, la dopamina controlaría la disponibilidad de explorar y de aproximarse a estímulos nuevos, mientras que la noradrenalina regularía la sensibilidad al refuerzo positivo.”
Esta búsqueda de sensaciones, pudiera generar un sesgo importante en la interpretación del riesgo y/o peligro, aunado a un uso disfuncional de autocuidado y claramente una tendencia de personalidad hacia las conductas autodestructivas.
Habrá que dimensionar la importancia preventiva que tiene el estudio de los cambios de patrones conductuales, los cuales están ligados persistentemente con el contexto familiar donde se dinamiza y las influencias psicosociales. Con la finalidad de comprenden en una dimensión multifactorial el efecto “no pasa nada” el cual tiene que ver con la percepción colectiva que arropa y protege bajo un falso supuesto.
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