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COLUMNA: Ciencia y Futuro

PorRedacción

Feb 9, 2024 #Opinión

Vitivinicultura, enoturismo y ciencia social en el Valle de Guadalupe, BC

Por Carlos Mario Amaya Molinar*

En el noroeste de México, al norte del municipio de Ensenada, Baja California, se localiza el Valle de Guadalupe, uno de los numerosos rincones excepcionales y maravillosos del país. En una región árida y semidesértica, caracterizada por la escasez de agua, este territorio puede considerarse un vergel: la atraviesa de noroeste a suroeste el río Guadalupe; tanto la región como el río deben su nombre a la Misión de Guadalupe, fundada por frailes dominicos en 1834, misma que fue destruida durante una rebelión de las comunidades Kumiai, asentadas en la zona desde hace aproximadamente 2 mil años.

Una peculiaridad de esa latitud es su clima mediterráneo, generalmente templado, con veranos cálidos e inviernos lluviosos. El clima y la ubicación geográfica permitieron que la región se especializara en el cultivo de la vid y el olivo, convirtiéndose en la principal zona productora de vinos de nuestro país, destacados por su calidad y por constituir el atractivo central del principal destino de enoturismo nacional.

El norte del estado de Baja California presenta un crecimiento económico acelerado, con elevados niveles de empleo e ingreso y reducidos niveles de pobreza entre su población; su dinamismo obedece a su integración económica con el estado de California, potencia económica en Estados Unidos y el Mundo. En esa región de México se desarrolló el proyecto de investigación “Gobernanza, sostenibilidad y competitividad en destinos turísticos nacionales. Aplicación en el Valle de Guadalupe, BC, México”, en el marco del programa Estancias Postdoctorales por México 2022, auspiciado por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT) cuyo propósito fue diseñar una metodología para establecer la relación entre gobernanza, sostenibilidad y competitividad en destino turísticos.

En el contexto de las ciencias sociales, la gobernanza se plantea como una modalidad de gobierno distinta de la forma tradicional, basada en controles verticales, jerárquicos y autoritarios; esta nueva modalidad de dirección gubernamental se basa en la inclusión, la participación, la colaboración de la población y de los actores involucrados en un campo determinado. Algunos de los atributos de la gobernanza son el imperio de la ley, la toma de decisiones participativa, la rendición de cuentas, la gestión del conocimiento y el trato equitativo a los diversos sectores de la población. En cuanto a la sostenibilidad, se refiere a la gestión productiva basada en la conservación de los recursos naturales, culturales y sociales, en la rentabilidad de las actividades económicas y en la generación de bienestar socioeconómico para la población. Por su parte, la competitividad incluye los atributos de la gobernanza y de la sostenibilidad, agregando la capacidad de un destino turístico para atraer, satisfacer y retener turistas en el entorno de otros destinos con oferta similar.

El desarrollo del proyecto permitió instrumentar una metodología funcional con capacidad para aplicarse a otros destinos turísticos. En cuanto a las variables estudiadas, la gobernanza resultó determinante en los resultados de la sostenibilidad y la competitividad: no aplican en la gestión del Valle de Guadalupe el cumplimiento de la ley, la gestión del conocimiento, la toma de decisiones participativas, la equidad ni la rendición de cuentas. Desde el enfoque de la competitividad, si bien el destino puede considerarse un éxito en términos de atracción de visitantes, inversión, empleos e ingresos para la población, su crecimiento acelerado, a la par con el crecimiento económico de la región, coloca en situación de riesgo inminente los recursos naturales que son la base de su producción vitivinícola y su atractivo turístico: el terruño (terroir), compuesto por el suelo, el agua, el ecosistema y el paisaje. Al paso de la explotación actual, la competitividad y la sostenibilidad no serán viables en el largo plazo.

La atracción desmesurada de inversiones de empresas ajenas a la región y a la industria vitivinícola ha llevado a la conversión acelerada del suelo agrícola en terreno inmobiliario, en un proceso de urbanización acelerado. Frente a estas situaciones, resalta la falta de voluntad política del gobierno local para aplicar la ley, limitar el crecimiento del destino y proteger recursos naturales como el agua y el suelo agrícola. La situación se ve agravada por la falta de liderazgo, la división entre los diversos grupos de actores de la población local y la ausencia de una visión conjunta. Otro problema central identificado es el desconocimiento entre autoridades y actores interesados de los principios para la gestión de destinos turísticos y, particularmente, de las características de un destino de enoturismo. Como se señala reiteradamente en los estudios sobre sostenibilidad turística y enoturismo, la actividad turística presenta un problema central: tiende a crecer indefinidamente.

Para mayor información sobre los resultados del estudio, puede consultarse la conferencia presentada en El Colegio de la Frontera Norte en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=PMHfCJME1Xo&t=351s

*Profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Colima

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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