• Sáb. Abr 20th, 2024

ARTÍCULO: Mujeres, víctimas de las creencias patriarcales durante el Siglo XIX

PorRedacción

Mar 1, 2024

Por José Luis Larios García

Época interesante para la historia de Colima en el que surgen diversos factores internos y externos que cambiaron el rumbo de los hechos políticos, económicos y sociales. Dentro de estos cambios, también los derechos de los ciudadanos a la impartición de justicia, aunque atrasada con relación a la igualdad de género, -estaba muy lejos de serlo-.

El Archivo Histórico del Municipio de Colima, resguarda en el acervo documental Libros de Juicios Verbales, los cualesrelatan conflictos familiares, donde la mujer sufre de violencia por el cónyuge: golpes, heridas, intimidación, infidelidad y abuso sexual, son los casos más comunes que podemos encontrar durante el Siglo XIX. Los escritos recogen la memoria de aquellas personas que fueron víctimas de la idiosincrasia de una sociedad intolerante y manipuladas por las creencias patriarcales.

El interés por rescatar estos textos, nace del trabajo y elaboración de los instrumentos de consulta del archivo, pues, la mayoría de las cajas pertenecientes a la sección D-Siglo XIX se encuentran inventariadas, otras tantas en proceso de organización. Con la exploración de los expedientes, nos dimos cuenta que los casos de violencia doméstica representan un número significativo de demandas en los juicios verbales. Las mujeres acudían ante el juez a interponer querellas en contra del marido por golpes, abandono de hogar o engaño; además, dependían económicamente del esposo para subsistir en el vínculo matrimonial, pero a cambio de ello, sufrían represiones físicas, verbales y psicológicas.

Los casos reviven el pasado de las mujeres que se atrevieron a levantar la voz; sin embargo, muchas estaban resignadas a la vida miserable, o bien, condenadas a tolerar el abandono de su conyugue.

Por lo regular, los juicios interpuestos ante el juzgado, la esposa o mujer agredida se careaba con el demandante en un juicio verbal, acompañados ambos con testigos, el juez daba fe y legalidad al acto. Una vez terminado el interrogatorio, se dictaba la sentencia en presencia de los asistentes y firmaban los involucrados del caso, pero ante la falta de no saber leer y escribir, algunas de las personas o funcionarios públicos, lo hacían en su representación.

En el Siglo XIX, parte del sector femenino se dedicaba a las labores domésticas, estaban sujetas a atender directamente al marido u ocuparse en los trabajos de oficio: cocineras, tortilleras, obrajeras, lavanderas, entre otros asuntos. Se les consideraba el “sexo débil” y por lo consiguiente no se les permitía realizar labores que los hombres ejercían libremente. La educación fue muy limitada para las mujeres y las que estudiaban se preparaban como preceptoras de Primera y Segunda letras de instrucción pública. Las mujeres de buena posición económica se instruían para aprehender los modales y conductas propias de la época.

Los libros de juicios verbales nos ilustran la vida cotidiana de las personas y, por alguna razón, tuvieron que recurrir a la justicia con el objeto de que se cumpliera la ley. Son apuntes que arrojan datos geográficos, pueblos, personas, autoridades, barrios y calles del viejo Colima.

Se reúnen los litigios del juzgado de la Primera Instancia, que ya funcionaba desde la época virreinal. A principios del Siglo XIX, se le conoció como “Juzgado de Letras”, cargo que desempeñó José Antonio González Castro. Las funciones de este organismo tenían el objetivo de llevar asuntos del ramo civil y de lo criminal. También desde 1825 el territorio de Colima estuvo sujeto a la jurisdicción del Juez de Distrito de Morelia, pero 1856 pasó a depender de Jalisco. En 1873 se estableció el Juzgado de Distrito de Colima, bajo la batuta de Miguel G. Castro.

En la Ley para la Administración de Justicia en el estado de Colima de 1859, título segundo, capítulo primero, de los Juicios Verbales y gubernativos, señala los procedimientos para efectuar los careos de forma oral, de ahí, las autoridades levantaban un cuaderno llamado “Libro de Providencias Judiciales” en donde se anotaban con claridad los datos del demandante y demandado, los fundamentos del juicio y las sentencias pronunciadas.

Fuentes consultadas

Archivo Histórico del Municipio de Colima.

Avital Bloch y Margarita Rodríguez, Colima, la ciudad, en el siglo XIX: espacios, población, producción y mujeres, Colima, Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima y Sociedad Colimense de Estudios Históricos, 2013.

Colección de Leyes y Acuerdos de los Poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado de Colima, Colima, Col., Imprenta del gobierno, primera parte, 1878.

Francisco R. Almada, Diccionario de historia, geografía y biografía del estado de Colima. Colima, Tipografía Moderna, Talleres de “Ecos de la Costa” (1939), art. “Juzgado de Primera Inst.”.

Padrón para la contribución personal establecida por la ley de 8 de marzo de 1841 (Marzo de 1841): AHEC, siglo XIX, caja 59 B., exp. 8.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *